11 De Agosto : 198 años de la independencia de Antioquia

Por : Teresa Naranjo Narváez

INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

ORIGEN DEL NOMBRE DE ANTIOQUIA

En 1541 según el cronista Sardella,  Jorge Robledo fundó la ciudad de Antiochia; en castellano primitivo la ch, como en otros idiomas se pronuncia como q seguida de u.

1542 Juan Cabrera la trasladó al valle del Tonusco y a partir de entonces se llamó Santa Fé de Antioquia, La ciudad adquirió gran importancia y se convirtió en el principal centro administrativo y económico de la provincia y el nombre de Antioquia pasó de la ciudad al departamento.

Origen de la palabra Antioquia tiene varias significaciones:

Antioquia quiere decir “tierra de oro” en lengua indígena

Los conquistadores siendo de principios religiosos muy arraigados, le dieron este nombre en recuerdo de la ciudad asiática, que a orillas del Orontes llamada Antioquía, sirvió de cuna al cristianismo de los primeros tiempos.

Se busca otra interpretación en el latín, así: anti á contra; quies-quietis á quietud o reposo; o sea un pueblo que está contra la quietud o el estancamiento.

 

INDEPENDENCIA

 

 El 11 de agosto de 1813 Antioquia declaró formalmente su independencia de España, algunos hechos de este acontecimiento:

1569 España creó la gobernación de Antioquia, dependiente de la Audiencia de Santafé de Bogotá, las órdenes y la justicia se impartía desde Popayán que a su vez dependía de la Audiencia de Quito.

El movimiento de la ilustración surgido en Francia a finales del siglo XVIII, afirmaba que la razón y el conocimiento debían prevalecer en los actos humanos, desde esta lógica, se derribó el poder absoluto que los monarcas ejercían en nombre de Dios;  en Antioquia la educación era muy limitada, pero a pesar de ello surgieron algunos criollos antioqueños acomodados y educados en Popayán y Santafé de Bogotá que apoyaron las ideas de la ilustración, algunos de ellos fueron : José Félix de Restrepo, José Manuel Restrepo y Francisco Antonio Zea.

 España manda tropas al mando de Pablo Morillo con el fin de reconquistar las tierras.

Para defender la provincia, los patriotas antioqueños nombraron presidente-dictador a Juan del Corral, rico comerciante y hacendado momposino radicado en Santa Fé de Antioquia y a José Manuel Restrepo como secretario, éste último desterró a los realistas y les expropió los bienes.

Para hacer frente desde lo militar, Francisco José de Caldas improvisó una Academia de Ingeniería Militar y una fábrica de pólvora en Medellín, y, en Rionegro  creó un taller para hacer cañones.

En 1812 la ciudad de Santiago de Armas de Rionegro, había expedido la primera constitución, por esta razón este municipio fue declarado ciudad madre y capital del departamento.

El 5 de enero de 1813 Girardot combate contra Nariño en el cerro de Monserrate, enfrentamiento que ocurrió en el periodo de la patria boba y que enfrentó a centralistas y federalistas, precipitando la destrucción de la república y facilitando la reconquista por parte de los españoles.

Febrero 8 de 1813 Guarne declara la independencia absoluta de España, por medio de un acta firmada en la fecha.

El 30 de junio de 1813 el Coronel de Ingenieros don Francisco José de Caldas, quien a raíz de la derrota de los federalistas en Santafé de Bogotá, se dirigió a la provincia antioqueña huyendo de las represalias de don Antonio Nariño y buscando un territorio para ejercer su profesión de ingeniero militar.

11 de agosto de 1813 se declaró formalmente la independencia, el Acto de independencia fue firmada por el presidente-dictador don Juan del Corral y sus dos secretarios, el doctor José Manuel Restrepo y don José María Ortiz.

1814 la Asamblea Patriótica de Antioquia mediante la ley de libertad de partos, redactada por el envigadeño José Félix de Restrepo, declaró libres a los hijos de las esclavas que nacieran a partir de esa fecha

1816 Después de la independencia España hizo otro intento por recuperar sus colonias y envió tropas comandadas por Francisco Warleta a Medellín, en contraste con la heroica resistencia que opuso Cartagena, donde los patriotas sufrieron hambre, epidemias y fusilamiento, Antioquia juró de nuevo fidelidad a España y los realistas controlaron la provincia durante casi 3 años, algunos patriotas huyeron a reforzar el ejército libertador en los llanos orientales.

En 1819 llegó a Medellín, enviado por Simón Bolívar, el general patriota José María Córdoba, el gobernador español huyó por Barbosa hacia el norte. Córdoba ordenó fusilar a varios realistas y al mando de cuatrocientos fusileros y doscientos voluntarios derrotó a Warleta en la Batalla de Chorros Blancos, cerca a Yarumal, de esta manera termino el dominio español en Antioquia. Esta batalla tuvo lugar entre los municipios de Yarumal y Campamento, las fuerzas de Córdova hostigan y vencen a los realistas comandados por Warleta, con este triunfo se cerró la posibilidad de comunicación entre Cartagena y Quito y con ello se aceleró el fin de la guerra.

 

En 1820 en adelante la minería de veta o socavón mejoró  gracias a los adelantos introducidos por ingenieros y técnicos ingleses, alemanes, franceses y suecos, como Tyrrel Moore, Carlos Segismundo de Greiff, Jean Baptiste Boussingault, Alejandro Johnson y Pedro Nisser, desde entonces, Unos de los inventos que facilitó la minería fue el molino de Pisones, con esta herramienta se trituraba una mayor cantidad de material más rápidamente y con menor esfuerzo. Antioquia se convirtió en el principal productor de oro del país.

Después de la guerra los comerciantes antioqueños se enriquecieron exportando oro y trayendo, a veces de contrabando, herramientas para la minería, loza, telas, paños. Algunos comerciantes abrieron casas de representación en Jamaica. El comercio se concentraba en Rionegro y Medellín; en 1826 Medellín fue declarada la capital de la provincia de Antioquia. Uno de los más ricos comerciantes de la época fue Francisco Montoya Zapata, quien fue el pionero de la navegación a vapor por el río Magdalena. El primer negocio grande de exportación fue la de los sombreros de iraca, comenzó en 1824 en forma organizada y para 1892 se exportaban 160 mil sombreros anuales, a un peso cada uno.

En 1830 por ley de la Nación, Antioquia es declarada departamento.

Entre 1875 y 1876 el precio del café aumentó en un 25% en Europa, y con el Ferrocarril se facilitó la exportación de este producto.

En 1871 se fundó el Banco de Antioquia, el primero que existió en la provincia.

En 1880 las dos terceras partes de los campesinos eran dueños de la tierra y surgió el cacao como cultivo importante.

 NOTAS   SOBRE LA INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

En 1509 fue fundada la primera ciudad en territorio antioqueño, llamada San Sebastián de Urabá la cual no prosperó.

En 1510 fue fundada Santa María La Antigua del Darién, la cual llego a tener escudo de armas, despachos oficiales y eclesiásticos.

En 1532 ocurre el primer matrimonio entre un conquistador español, llamado Julián Gutiérrez y una princesa indígena, a quien hizo rebautizar con el nombre de Isabel del Corral; así mismo don Gaspar de Roda, el gobernador de Antioquia se casó y tuvo hijos con una india de Peque llamada Pequese.

  Al inglés Tyrell Moore se le debe el primer mapa geodésico de Antioquia, el cual fue el modelo para los mapas realizados por la Comisión Corográfica, se casó con la sobrina de Liborio Mejía,  Nepomucena Mejía Lorenzana; este personaje celebró la primera fiesta de disfraces para conmemorar la instalación del reloj que este inglés donó para la torre de La Iglesia de La Candelaria.

Atanasio Girardot fue el primer mártir antioqueño de la Guerra de la Independencia. Girardot nació en San Jerónimo el 2 de mayo de 1791 y muere en Bárbula Estado de Carabobo Venezuela el 30 de septiembre de 1813 a los 22 años, cuando trataba de fijar la bandera nacional en la altura conquistada durante la Batalla de Bárbula. José Fernández Madrid en día de sus exequias dedicó una poesía al héroe de la independencia bajo el titulo “Oda a la muerte del coronel Atanasio Girardot”

 

ODA
A LA MUERTE DEL CORONEL ATANASIO GIRARDOT

No escuchais el gemido lastimoso 
Que pausado repite la campana ? 
Donde está GIRARDOT el valeroso ?
Oh, vanidad humana!
!Ni sus acciones, ni su brazo fuerte,
Ay ! ni su edad temprana, 
Han podido librarlo de la muerte.

Cuando más inflamado tremolaba, 
La nacional bandera, y atrevido 
A la cumbre del Barbilla trepaba, 
Fue GIRARDOT herido 
De una bala fatal, y en el momento, 
Sobre el campo tendido, 
Exhaló el héroe su postrer aliento.

Pérdida irreparable, Parca fiera! 
Si unir al hilo roto de sus días 
El hilo de los mios yo pudiera, 
Burlada quedarias; 
Mas tú, siempre inflexible, inexorable, 
Confundir no querrías 
Con la suya mi vida miserable.

Compatriotas, al pie de los altares 
Ensanchad los opresos corazones: 
Entonad pronto lúgubres cantares,
Tristes deprecaciones 
Ministros del Señor Omnipotente;
Y en himnos y oraciones 
Suba hasta el cielo vuestra voz doliente.

Y al Dios de los ejércitos, rendidos 
Ofreced, compañeros, vuestro llanto; 
De luto melancólico vestidos
Venid al templo Santo; 
Presta al día la noche sus colores
Préstale el negro manto, 
Y sólo se oigan ayes y clamores.

Pero qué es lo que digo? 
Deberemos Sentir su fin glorioso por ventura ? 
Si contamos sus triunfos, ¿ llamaremos
Su muerte prematura ? ; 
Por el número de años pasajeros
Que el hombre frágil dura 
Se ha de medir la vida a los guerreros ?

Qué ! ¿ no ha vivido GIRARDOT bastante ? 
Vivió para su gloria demasiado, 
Vivió para su patria un solo instante :
A este árbol, cargado 
De frutos en su hermosa primavera,
El rayo lo ha abrasado 
Cuando más esperanzas prometiera.

Tu destino, Pelópidas, fue el mismo; 
El mismo, Epaminondas fue tu hado: 
Si vuestra fortaleza y patriotismo
Os han eternizado, 
Hoy junto a vuestros nombres inmortales
La historia ha colocado 
Un nombre americano en sus anales.

A nuestros más remotos descendientes 
Lo llevará en sus páginas la Historia, 
Para que sus virtudes eminentes
Graben en la memoria. 
No ha muerto GIRARDOT: no, sus acciones,
Sus triunfos y su gloria- 
Resuenan hoy en todas las naciones.

Apenas, cara patria, sacudiste 
El yugo de afrentosa tiranía 
Cuando a los campos de Payan le viste
Que intrépido corría: 
El inexperto acero descargaba,
En sangre le teñía, Y débil niño, al héroe presagiaba.

El le quitó la venda a la fortuna; 
El fijó la inconstancia de la suerte; 
No fue vencido en ocasión alguna; 
Y antes bien de la muerte 
Vencedor inmortal, muerto triunfaba,
Y al cadáver inerte

Hasta el fin la victoria acompañaba

 EPITAFIO.

GIRARDOT aquí se halla sepultado:
Vivió para su patria un solo instante,
Vivió para su gloria demasiado,
Y siempre vencedor, murió triunfante.
Sigue el heroico ejemplo que te ha dado,
Mientras haya tiranos, caminante:
Pero si libre América reposa, 
Detente y riega en lágrimas su losa.

José Fernández Madrid.

En la cartilla Alegría de Leer aparece un poema dedicado a Atanasio Girardot de Roberto Mac Donall (poeta y educador colombiano), titulado Bárbula.

 

 

José María Córdova ha sido el gobernador más joven que tenido Antioquia, no había cumplido 20 años cuando Simón Bolívar lo nombró para el cargo.

Jorge Isaacs le dedicó un gran poema a José María Córdova titulado “La tierra de Córdoba”

 

La tierra de Córdoba

Jorge Isaacs

I

  ¿De qué raza desciendes, pueblo altivo,    
        titán laborador,    
  rey de las selvas vírgenes y de los montes níveos    
  que tornas en vergeles imperios del condor?    
  ¿De qué nación heroica tu grandeza

 

 
        en la sublime lid    
  que arrebató a verdugos la colombiana tierra?    
  ¡Legión fueron tus Gracos, fue Córdoba tu Cid!    
  Estirpe tú del héroe de Ayacucho,    
        digna estirpe de él,

 

 
  has hecho de tus montes su templo y su sepulcro,    
  al numen de tus glorias y a tus banderas fiel.    
  Su sangre, que vertieron asesinos…    
        Soberano te ungió,    
  y óleo de libres llevan los hijos de tus hijos.

 

 
  Morir puedes luchando; vivir esclavo, ¡no!    
 

II

  Al golpe de tus cíclopes retiemblan    
        montañas do la red    
  está de las profundas y codiciadas venas    
  que hacen argento y oro, ya en luz, resplandecer.

 

 
  Las tumbas del quimbaya y del catío    
        sus riquezas te dan;    
  tesoros de los dioses y de monarcas indios,    
  que descubrir no pudo el vándalo rapaz.    
  A tu querer y voz su curso sesgan

 

 
        el Porce y el Nechí,    
  y en sus playados lechos recogen y te ofrendan    
  oro que paga Europa como el bello de Ophir.    
  Y tus colonos van de cumbre en cumbre    
        al Septentrión y al Sur,

 

 
  segando vastas selvas bajo dosel de nubes:    
  vigor es su derecho, y su arma la segur.    
  Desde Anaime y Nabarco hasta las fuentes    
         hoscas del Guarinó,    
  los Andes son el huerto feraz de tu simiente,

 

 
  vestíbulo de Arcadias que tu poder creó.    
  En él ostentan diamantinos dombos    
        el Tolima y el Ruiz,    
  gigantes ya vencidos que moles de sus hornos    
  lanzaron hasta el Cielo, sublimes al morir.

 

 
  Como vierten raudales sus neveras,    
        que fecundando van    
  los valles que tú alfombras y pampas que el sol quema,    
  tu savia rica y noble al patrio suelo das.    
 

III

  En lo selvoso de azuladas cimas

 

 
        el chocillo se ve,    
  donde al teñir la noche lejano fuego brilla…    
  Así nació Salento y Manizales fue.    
  Carbonizada la derriba humea    
        donde incendio voraz

 

 
  tendió luctuoso manto en vez de las florestas    
  y retostó los bosques del alto valladar.    
  Volando en las negruras de la noche,    
         la mota deja oír    
  sus tristes alaridos, y en los tumbados robles

 

 
  serpientes alza el viento de llama y de rubí.    
  En torno de su hoguera chispeadora    
        descansan a placer    
  los Hércules, oyendo burlones las historias    
  que cuenta de mohanes un viejo montañés;

 

 
  o en el marino estruendo de las selvas    
        que el austro remeció,    
  el ronco grito escuchan del oso de las sierras,    
  en los ignotos valles y cumbres rey feroz.    
  Difúndense las sombras y el silencio…

 

 
        y sólo el retumbar    
  repiten de tormentas lejísimas los ecos,    
  en antros y espesuras donde a dormirse van.    
 

IV

  Pronto las mieses ondulantes bordan    
        las vegas, el amor

 

 
  de la cabaña linda que niños alborozan    
  a orillas del torrente de plácido rumor.    
  Entonces la oropéndola salvaje    
        y el tordo negriazul    
  anidan con sus tribus en palmas y boscajes

 

 
  y anuncian las auroras de sonrosada luz.    
  Al viento da su prole zumbadora    
        la colmena montés,    
  y en el hogar piando su nuevo nido forma    
  la golondrina errante, del hombre amiga fiel.

 

 
  Ubres turgentes la vacada brinda    
        rumiando en el gramal,    
  y cantos de doncellas y sus alegres risas    
  se oyen en las frondas lozanas del maizal.    
  Hay en sus voces trinos de turpiales,

 

 
        dulces mimos de amor,    
  arrullos de palomas, caricias maternales…    
  susurros de sauceras do el viento revoló.    
  ¡Bellas y pudibundas como fueron    
        las hijas de Jessé!

 

 
  En árabe tocado rebosan los cabellos,    
  refulgen en sus ojos las noches de Kedén.    
  Efluvio exhalan de la selva virgen,    
        y en el talle gentil,    
  pudor encantos vela de Ruth casta y humilde;

 

 
  ¡Son un bendito germen vedado al vicio vil!    
 

V

  ¿De qué raza desciendes, pueblo altivo,    
        titán laborador,    
  que le abres amoroso tu hogar al peregrino    
  y tienes para humildes virtudes galardón?

 

 
  Ellas dicha y encanto a los hogares    
        de tus labriegos dan;    
  alejan de las mieses furor de tempestades,    
  el nimbo son de vírgenes, de los ancianos paz;    
  y lujo en la mansión del poderoso

 

 
        que premiado se ve,    
  aumentan sus rebaños, agrandan su tesoro,    
  abierto a desvalidos que sufren hambre y sed.    
  Como la vid del Maipo que sarmientos    
        extiende a su redor,

 

 
  y cuelga de los álamos y verdes limoneros    
  racimos que le dora y le perfuma el sol,    
  así tus gentes en futuros días    
        ciudades poblarán    
  al pie del Shinundúa y del nuboso Huila,

 

 
  sobre los montes de oro de Atrato y Urabá.    
 

VI

  La Iberia en sus conquistas no creaba    
        pueblos de tu poder:    
  vivieron en espanto, de hinojos… turba esclava,    
  los que diezmó, ya indómitos, Fernando, el tigre-rey.

 

 
  Del hierro, de la mita y los tributos    
        eran sobra rüín:    
  si en libertad olvidan sus glorias e infortunios,    
  merecen en laceria y en la opresión morir.    
  ¿España qué les dio del Nazareno?

 

 
         ¿La ley de paz y amor?…    
  Dejó de cien naciones los insepultos huesos,    
  pavesas de Atahualpa, del Zipa y Guatimoc.    
  No bastaba la cólera divina    
        a herir y exterminar

 

 
  Pizarros y Quesadas, Añascos y Valdivias,    
  que renacieron Sámanos, Morillos y Tolrás.    
  ¡Y viven!.. En centurias engendrados    
         de tinieblas y horror…    
  La ciega prole fueron de monstruos semihumanos,

 

 
  Caínes a quien piélago de sangre no sació.    
  Has repudiado la ominosa herencia    
        del ibero crüel:    
  ni tu labor es suya, ni suya la belleza    
  que gala es de tus hijas y orgullo de Israel.

 

 
  No hay en ti lepra de la estirpe goda    
        que al vencer a Boabdil,    
  lanzó de sus dominios la raza poderosa    
  que a España hizo el emporio del mundo y su pensil.    
  Hoy purga la insensata su delito

 

 
         de implacable crueldad,    
  y tú, fecundo enjambre del pueblo perseguido…    
  A Girardot tuviste y a Córdoba inmortal.    
 

VII

  De las vegas umbrosas del Tonusco,    
        a las ricas de Otún,

 

 
  se tornan en ciudades tus pintorescos burgos,    
  y en níveas torres símbolo de amor es ya la cruz.    
  En las altas colinas y ribazos    
        los cortijos se ven,    
  cual las juvencas albas que dejan el rebaño

 

 
  y van en las herbosas laderas a pacer.    
  Respiro de sus huertos la fragancia,    
        y figúrome oír    
  las fuentes retozonas que los collados bajan,    
  ¡Canciones que de labios tan dulces aprendí!…

 

 
  En esos campos la divina Ceres    
        a sus pechos crió    
  tus bardos y guerreros, tus Numas y Cleomenes,    
  extraños a molicies del ocio corruptor.    
  Eran así los siervos y señores

 

 
        hermanos al nacer,    
  y en Palacé afilaron las garras de leones:    
  los igualó su gloria primero que la ley.    
  ¡Antákieh! ¡Antákieh, redentora Edissa!    
        De sierva, como Agar,

 

 
  se hizo libre y madre de prole bendecida:    
  el cedro fue bellota, y el árbol selva es ya.    
  En cada piedra de sus fuertes muros,    
        que el tiempo enmoheció,    
  resuena todavía la voz de sus tribunos,

 

 
  el himno de victoria del pueblo triunfador.    
  Sobre el Cauca estruendoso el alma otea…    
        Limpio el cielo turquí,    
  los montes, en lo hondo, tapiz las agrias selvas,    
  Cariguañá desiertos inunda en el confín…

 

 
  ¡El nido allí de flores y de huríes!    
        A luchar y vencer    
  sus hijos aprendieron en las gloriosas lides,    
  y guardan hoy de Córdoba la tumba y el laurel.    
  A los dones de ufano despotismo

 

 
         la muerte prefirió,    
  la tumba de los libres, de los jamás vencidos…    
  Él vive en nuestras almas, ¡eterno vencedor!    
  Cuando a la Patria la traición deshonra,    
        y noche y tempestad

 

 
  el sacro monte anublan… se ha visto airada sombra,    
  Y espectros de sus huestes en las tinieblas hay.    
 

VIII

  En el lujoso valle do serpean    
        corrientes de zafir,    
  al sol que la enamora detiene y embelesa,

 

 
  cristiana Sunamita, la hermosa Medellín.    
  Jazmines y floridos naranjales    
         sus perfumes le dan,    
  y arroyos de los montes descienden a brindarle    
  en baños de odalisca sus ondas de cristal.

 

 
  ¡Cómo la miro en estrelladas noches    
        en mis sueños aún!    
  Formándole cojines se agrupan los alcores,    
  la cubren las montañas con su azulino tul.    
  Hila risueña en céspede galano

 

 
        al despuntar el sol:    
  riqueza son y orgullo coronas de sus manos;    
  de Aholíbah las infamias y vicios execró.    
  Hoy juzga… como Débora en la sombra    
        del añoso palmar;

 

 
  y ella que a los númenes dictó la patria Historia,    
  en el Thabor sentencia con fuego escribirá.    

Noviembre de 1892

Bibliografía consultada

Barrera Orrego, Humberto. El Combate de Chorros Blancos.3 ed. Medellín : Alcaldía de Yarumal, 2009.

Gobernación de Antioquia. Efemérides en el proceso de la Independencia de Antioquia. Medellín : Gobernación de Antioquia, Academia Antioqueña de Historia, 2010.

Duque Betancur, Francisco. Historia de Antioquia. Medellín : Asamblea Departamental, 1963.

Londoño Vega, Patricia … [et al .].Breve historia de Antioquia. Medellín : Universidad de Antioquia, 2001. 

http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/1607/articles-238895_pdf.pdf

http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/08141674369725328537857/p0000001.htm#I_0_

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