Archive for Antioquia

Convocatoria Pública Quitasol N° 8

El poeta Felipe Garzón Bernal nos comparte la información para participar en la octava convocatoria de la revista Quitasol.

 

Convocatoria Quitasol

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Cosiaca

Imagen tomada de la revista La Hoja de Medellín N° 32 Junio de 1995

Imagen tomada de la revista La Hoja de Medellín N° 32 Junio de 1995

José García no era precisamente como se le conocía. Cosiaca es el nombre con que todos recuerdan a este popular personaje del siglo XIX y principios del XX. Para ningún antioqueño es desconocido Cosiaca, un simple vagabundo que deambuló por las calles de Medellín y algunos municipios de Antioquia y que se hizo popular por las ocurrencias con que siempre contestaba,  a veces divertidas y otras vulgares.

No se precisa el lugar donde nació, unos dicen que en Envigado, otros, que en Heliconia o Jericó. Tampoco se conoce la fecha de nacimiento, su fama la hizo debido a la forma de ser y de responder a lo que le dijera la gente. Alrededor de Cosiaca giran muchas historias que lo han mitificado. Sus cuentos son muy conocidos y no hay testamento del paisa que no los cite. Murió muy anciano en 1910 en la casa de los pobres, donde lo atendieron las religiosas.

Cuenta Javier María en la revista La Hoja de Medellín, que como último deseo antes de morir, una monjita le preguntó que si quería alguna cosa o alguna petición. Cosiaca le pidió que le llevara un médico y un abogado. Cuando llegaron los dos personajes al asilo,los hizo sentar cada uno al lado de la cama, pero Cosiaca permaneció en silencia. Ante la tensión del cuarto, la monja le preguntó que para qué los había hecho llamar  y él contestó: “como yo me estoy muriendo, quiero que sea como Jesuscristo, en medio de dos ladrones”.

ALGUNOS CUENTOS DE COSIACA

Este Cosiaca siempre es que es muy avispao! Ese no se varaba nunca, y por pobre que estuviera siempre andaba de buen humor y por lo menos la lata se la levantaba.

En una ocasión llego a Guaca. Allí había unas fiestas muy alegres que estaban en su fina.

- ¡Valientes fiestas tan buenas! -Dijo Cosiaca- . Aquí sí que voy a pasar yo bien sabroso… pero, lo importante ahora es ir a almorzar, que está haciendo mucha hambre!

Se entro en una fonda, muy campante, aunque sabía que no tenía para el almuerzo.

Llego al comedor, se acomodó bien y dijo:

-Bueno mi señora. Necesito que me sirvan un almuercito bien bueno. Pero tal como me lo sirven en mi casa.
como no señor. Ya mismito.

Le trajeron el almuerzo. Se lo comió y fue a salir muy orondo sin pagar. Cuando lo atajó la mujer:
– Oiga, señor: ¡usté no ha pagao!

- Qué voy a pagar, mi señora, si yo le advertí que me sirviera un almuerzo como me lo sirven en mi casa y en mi casa no me cobran….

***

Iba Cosiaca por la calle y al verlo un hombre al que le debía un cuarto, le gritó:

-El cuarto Cosiaca. El cuarto.

-Honrar padre y madre… -contestó corriendo.

***

Cosiaca le pidió limosna a un caballero, y éste le respondió:

-No tengo  menuda.

Cosiaca entonces dijo:

-Esa es la carga de todos: “no teo menuda”, “no teo menuda”, como si a Cosiaca no le gustara la gruesa.

***

Después se puso Cosiaca fue a tomar aguardiente. Y fue hasta que se emborrachó. Borracho cayó en media calle, en el caño. Y ai se quedó dormido. Venía el dijunto Eladio Jaramillo con la señora, pa misa de cinco, y vio a Cosiaca ai tirao, en medio caño. Y le dió lástima. Entonces lo alzó pa subilo a l’acera. Apenas lo acomodó en l’acera, se dispertó Cosiaca emberriondao, cogió una piedra y se l’aventó a don Eladio. Y apenas decia izque:

-¡Estos malditos ricos, que no pueden ver un pobre acomodao!

REFERENCIAS

-Revista La Hoja de Medellín N° 32 Junio de 1995

-Jaramillo Londoño, Agustín. Testamento del paisa

-López Jaramillo, Humberto. La biblia paisa, Pa’ que vea pues..

                                                                                                                                                                                              Cristina Silva Rodríguez

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Diez y nueve retoños

19 retoños2

Esta imagen fue encontrada en el archivo personal de Marceliano Posada que pertenece a la Sala Antioquia. Buscando más información sobre esta familia, se encontró un artículo en la revista Cromos del 26 de agosto de 1916. En esta entrada, compartiremos algunos apartes de ese artículo.

Emiliano Botero (Sonsón) y Rosario Gómez (La Ceja), un matrimonio con diez y nueve  (19) hijos, todos vivos. La fotografía fue tomada en la casa de campo del señor Botero, en Pácora. Esta imágen nos da a conocer esta “sagrada familia” en toda su extensión, es, por si sola, una exégesis completa, una explicación clara y terminante de aquello que llamamos la preponderancia de la raza antioqueña.

¡Diez y nueve hijos! Pása, lector, los ojos por el cuadro y contarás diez y ocho de izquierda a derecha. Por el momento te quedas preguntando por el otro, por el diez y nueve. Y tendrás que detallar algo para distinguirlo. Míralo allí, en el centro del cuadro, sobre el suelo, entre dos matas , acostadito y en actitud de morderse el pie izquierdo. Ese es el último de la gloriosa estirpe, si es que a sus papás  no les da el cielo otro retoño para completar los veinte.

Diez y nueve hijos. Once varones y ocho mujeres. Todos robustos y bien parecidos. Descalzos los pequeños (¡menudo problema el de calzarlos a todos!). Pero así, descalzos, resultan más sencillos, más patriarcales, más humildes. Y los ama uno más porque los ve más campesinos  y menos tocados de las complicaciones y exigencias de la ciudad.

Aquí tenemos el ejemplo. Aquí está el cuadro. Allí está don Emiliano Botero, padre de diez y nueve hijos y mañana abuelo de doscientos nietos. Allí está, al lado de su marido, doña Rosario, cuyas entrañas han sido santificadas diez y nueve veces con el dolor fecundo de la maternidad.

19 retoños

En total, este matrimonio tuvo 21 hijos:

1) Luís Eduardo Botero Gómez, nacido en Sonsón el 20 de Enero de 1.892.

2) María Botero Gómez, nacida en Sonsón el 27 de Abril de 1.893. La mató un rayo siendo joven, en San Lorenzo corregimiento de Pácora (Caldas).

3) Ignacio Botero Gómez, nacido en Sonsón el 31 de Julio de 1.894.

4) Ana de Jesús Botero Gómez, nacida en Sonsón el 17 de Abril de 1.896.Fue monja y se le conoció como la Hermana Lucrecia.

5) Martiniano Botero Gómez, nacido en Sonsón el 10 de Junio de 1.897. Se casó en Pácora (Caldas) con María Correa Ángel, y en segundas nupcias con Julia Maya Gutiérrez

6) Emilia Botero Gómez, nacida en Sonsón el 25 de Julio de 1.898.

7) Arcadio Botero Gómez, nacido en Sonsón el 12 de Enero de 1.900, casado el 16 de Agosto de 1.934 con Josefina Botero Botero, nacida el 27 de Febrero de 1.914 y fallecida el 2 de Julio de 1.990 a la edad de 76 años.

8) Francisco Botero Gómez, nacido en Sonsón el 6 de Octubre de1.901. Murió siendo soltero.

9) Gerardo Botero Gómez, nacido en Sonsón el 7 de Noviembre de 1.902 y casado en Sonsón el 10 de Febrero de 1.935, con Elena Bayer Jaramillo nacida en Sonsón el 27 de Noviembre de 1.911.

10) Marcelino Botero Gómez, nacido en Sonsón el 31 de Enero de 1.904, y casado en Sonsón el 27 de Diciembre de 1.943 con Mariela Giraldo Robledo.

11) Ana Luisa Botero Gómez, nacida en Sonsón el 26 de Junio de 1.904. Fue Monja.

12) Daniel Botero Gómez, casado con Áurea Restrepo Jaramillo.

13) Aquilina Botero Gómez, casada con Agustín Álvarez González.

14) Gabriela Botero Gómez. Murió soltera.

15) Leonidas Botero Gómez. Se casó.

16) Inés Botero Gómez. Se casó.

17) Angelina Botero Gómez. Murió soltera

18) Javier Botero Gómez. Fue sacerdote.

19) Margarita Botero Gómez. Fue monja, y se le conoció como la Hermana Javier del Rosario. Javier como su hermano Javier que fue sacerdote, y Rosario en memoria de su madre.

20) Elisa Botero Gómez.

21) Benito Botero Gómez. Murió siendo muy niño.

Referencias

http://boterogutierrez.blogspot.com

Revista Cromos. Agosto 26 de 1916

Archivo personal Marceliano Posada

Cristina Silva Rodríguez

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Sobre hombros de gigantes

sobre hombros de gigantes

La publicación de este libro hace parte de las actividades e iniciativas que enmarcan la conmemoración del 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se recoge aquí una selección de fotografías producto de una serie de talleres desarrollados desde el año 2005 en los barrios de varias comunas de la ciudad de Medellín, capital del departamento de Antioquia, en los que participaron más de un centenar de niñas, niños y jóvenes residentes de Altos de la Torre, El Pacífico, Carpinelo, Moravia, Bello – Oriente, Iguaná, El Salado, 20 de Julio, Aures Tres, La Sierra y Las Independencias, junto a nueve veredas del municipio de Amagá, todas éstas zonas donde la pobreza y la violencia imponen la marginalidad a sus habitantes.

pag. 12

pag. 116

Premunidos de cámaras fotográficas y del consejo de sus instructores, cada participante encontró a través del lente un lenguaje que nos transmite de manera incontrovertible la urgencia de hacer realidad el pleno goce y vigencia  de los derechos humanos allí donde se posaron los ojos infantiles: las condiciones de su vivienda, los embarazos de adolescentes, el trabajo formal e informal, la vejez, la salud y hasta los mismos juguetes sin pretensiones que son parte de su vida cotidiana.

pag. 54

Es de las niñas, niños y jóvenes el mérito y la voz principal de esta obra, es para ellos el reconocimiento de que son portadores legítimos de una manera propia de reconstruir el tejido social de sus comunidades. Las imágenes quedan ahora como un patrimonio que debemos agradecer. Es un regalo que nos dan para transmitir aún mayor sentido de realidad a los textos de derechos humano.

pag. 121 pag. 136 001 pag. 193

Cristina Silva Rodríguez

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Nuevas adquisiciones

Betsabe Espinal La Natural. Itinerario de una lucha. Bello, Colombia, 1929.
Investigación y compilación
Yaneth del Pilar Martínez Muñoz
Carlos Enrique Uribe Restrepo
Fondo Editorial Quitasol , 2013
 

“Una joven de escasos 23 años, Betsabé Espinal, y sus compañeras obreras sacudieron a la sociedad colombiana en febrero de 1920, al iniciar la primera huelga de mujeres reclamando una jornada laboral justa, un salario digno, libertad para calzarse y despido de los capataces acosadores sexuales. La prensa local y nacional realizó un gran despliegue informativo que sacó a la luz pública la situación, lo que llevó a despertar lazos de solidaridad de la comunidad en general con este grupo de muchachas de espíritu firme y corazón guerrero, que se atrevieron a desafiar todo un sistema, en una época en la que era totalmente impensable que esto sucediera. Las obreras lograron alcanzar la victoria en todos los objetivos propuestos en ese momento. Esta primera huelga generó un cambio de conciencia colectiva al hacer visible la posibilidad de reclamar los derechos de los obreros.”

Tomado de la contracubierta del libro.

Saberes

Saberes, sujetos y métodos de enseñanza: reflexiones sobre la apropiación de la Escuela Nueva en Colombia.
Javier Sáenz Obregón
Rafael Ríos Beltrán
Universidad Nacional de Colombia, 2012.
 

Este es un trabajo pionero en el abordaje de la relación entre pedagogía, ciencias y saberes durante la primera mitad del siglo xx en Colombia, en el escenario de la apropiación de la Escuela Nueva, un acontecimiento cultural y pedagógico complejo. Debate, entre otras dimensiones de la práctica pedagógica, el gobierno y la formación de sujetos, los saberes, la pedagogía, la didáctica, los métodos de enseñanza y el concepto de apropiación. Sus capítulos privilegian el examen de fuentes historiográficas poco exploradas en el país, como tratados pedagógicos, psicológicos y médicos de la época encontrados en las bibliotecas de escuelas normales y facultades de educación, textos escolares y tesis de grado de los maestros. Todo ello permite develar las reflexiones de los maestros sobre sus prácticas, así como los usos tácticos que ellos hacían de discursos internacionales, de propuestas de intelectuales y pedagogos colombianos, y de las políticas departamentales y nacionales. El análisis de los trabajos de grado hizo posible que los investigadores se acercaran a la comprensión de la posición de sujeto de los maestros en el campo de fuerzas que buscaban configurarlos, y de las fintas y fugas que desplegaron para lograr cierta autonomía, eso es, para configurarse como intelectuales de la pedagogía.

Tomado de la contracubierta del libro.

cachivaches

Cachivaches: poemas ilustrados
Ricardo de Jesús Botero. Ilustraciones Mano Maestra Guzmán
Tecnológico de Antioquia, 2012
 

Escribir un comentario o reseña para un libro de poemas es como tirar una botella al mar proceloso del azar.

¿Habrá alguien que reciba con alegría el mensaje?

Que los dioses benignos sonrían y bendigan a estas estrofas. Y buena mar.

El joven ilustrador Raúl asiste con su trabajo los poemas de Ricardo e imbuye al observador en un mundo colorido, imaginario, con la línea propia de un artista en proyección. Fruto de su lectura, vinieron al mundo, a través de su psique y vena artística, los trabajos gráficos que acompañan a las rimas.

Solo queda decir: “Que juzgue el lector”.

Tomado de la contracubierta del libro.

Botero

Botero: 80 años
Santiago Londoño Vélez
Museo de Antioquia , 2012
 

Con esta publicación el Museo de Antioquia conmemora los 80 años de nacimiento del maestro Fernando Botero, reconocido por donar parte de sus colecciones al Museo, la ciudad y el país. Esta cronología da cuenta tanto de su trayectoria profesional como de los acontecimientos de vida que han marcado su producción. Ofrecemos, además, material gráfico relevante, que ilustra mucha de sus obras, así como momentos trascendentales de su vida artística. Esperamos que este libro se convierta para el lector en un material de consulta y de deleite, en un motivo para conocer y disfrutar en detalle la biografía del artista vivo más importante del mundo artístico internacional.

Tomado de la contracubierta del libro.

 
                                                                                                                                                                           Posteado por: Cristina Silva Rodriguez
 

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¿Sabes qué es la escripofilia?

Título de propiedad de una acción del Banco Popular de Medellín. 1899

Título de propiedad de una acción del Banco Popular de Medellín. 1899

La escripofilia es la afición por  coleccionar antiguas acciones y bonos. Esta afición surge a partir de la década del 70. Lo que más atrae a los coleccionistas es el significado histórico de los documentos, la belleza de sus impresiones y la ornamentación.

Título de propiedad de una acción de la Ferrería de Amagá. 1866

Título de propiedad de una acción de la Ferrería de Amagá. 1866

En estos títulos antiguos se ve reflejada la historia financiera de un país, de sus empresas y compañías, el surgimiento de nuevos negocios y el auge de la industrialización.

Bono por $100 del Ferrocarril de Antioquia. 1876

Bono por $100 del Ferrocarril de Antioquia. 1876

El valor de estos documentos no es financiero, ya no legitiman a su poseedor como dueño de nada, es su carga histórica la que los hace valiosos.

Título de Acciones de la Compañía Antioqueña de Tejidos. 1921

Título de Acciones de la Compañía Antioqueña de Tejidos. 1921

de antiguas acciode antiguas acciones y bonones y bono

En la Sala Antioquia se conservan algunos de estos documentos. No tenemos una gran colección pero esperamos que crezca con el tiempo. Para saber más sobre la escripofilia pueden visitar el blog que dejamos en este enlace  http://escripofilia.wordpress.com/

Título Nominal del Banco de Jericó. 1914

Título Nominal del Banco de Jericó. 1914

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Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia 1920 – 1970

Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia : 1920-1970. Federico García Barrientos

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Reseña: El presente texto tiene como objeto mostrar algunos derroteros teóricos y conceptuales que permitan profundizar en lo que se ha llamado: Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia. En propiedad, no es historia “total” de la publicidad antioqueña. Si fuésemos a. ser más estrictos, debiera llamarse: Apuntes para una historia de las comunicaciones económicas en Antioquia.

No es una historia con mayúsculas; ello requiere de un trabajo mucho más amplio y de mayor envergadura que el presente texto, dada la complejidad del tema y la casi nada existencia de estudios e investigaciones que sean afines a lo que solemos llamar publicidad. Así por ejemplo: una historia de los mercados colombianos, una historia empresarial de los medios de comunicación, una historia del consumo y el lujo en Colombia, una historia material de la cultura, asociada a la economía, entre otros muchos temas por tratar. Algunos aspectos de lo mencionado están dispersos y fragmentados en trabajos que apuntan en otras direcciones. En propiedad no hay un corpus teórico e histórico en torno a la publicidad colombiana. Si el texto tiene algunas pretensiones, que las tiene, es abrir el debate entre los investigadores, de la historia, la económica, las comunicaciones, los diseños, la publicidad, la antropología, etc.

Progresar y civilizar: imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920

Progresar y civilizar : imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920. Juan Camilo Escobar Villegas

Progresar y civilizar: imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920. Juan Camilo Escobar Villegas

Reseña: El profesor Juan Camilo Escobar le dedicó un estudio a las élites intelectuales y artísticas de una ciudad de Colombia, Medellín, de 1830 a 1920, un largo siglo que reune a varias generaciones de hombres de letras, médicos, políticos y artistas.

El autor propone  en Progresar y civilizar un enfoque desde lo cultural en el sentido más amplio del término, al explorar un espacio “en el cual las prácticas, las ideológias y los imaginarios crearon un conjunto de correlaciones”.

El telón de fondo de la violencia, los conflictos y las guerras civiles que han agitado frecuentemente a Colombia está presente, aunque las estrechas relaciones que mantienen todas estas élites tienden a hacérnoslo olvidar.

Esta investigación revela a un historiador conocedor de sus fuentes, productor de ideas y abierto a los horizontes europeos y latinoamericanos, tanto como un excelente trabajo sobre el pasado colombiano.

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Caminos, Carreteras y Vehículos

En esta entrada, la Sala Antioquia ha querido compartir uno de los escritos de Cosas viejas de la Villa de la Candelaria de Lisandro Ochoa , publicado por la Escuela Tipográfica Salesiana en Medellín en el año 1948. Igualmente, algunas fotografías de diferentes momentos en la historia del transporte en la ciudad. Estas fotografías no hacen parte de la publicación, pero complementan el artículo.

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Vehículos de ruedas.—La primera empresa de transportes que se conoció en Medellín fue la de don Modesto Molina. Estaba formada de un carro pesado llamado “La Diligencia”, y tres vagones que con la anterior eran empleados para el servicio de pasajeros; tenía además varias carretillas para carga. La Diligencia la arrastraban cuatro mulas, las cuales se reponían cada dos leguas; estaba montada sobre cuatro gruesas ruedas de madera guarnecidas con hierro de una por tres y media pulgadas; forrada por dentro y por fuera de vaqueta sin pintar y en lugar de resortes tenía unas correas dobles que le daban un movimiento de “columpio”. Los equipajes se llevaban en la parte de atras en un espacio en forma de maleta. Tenía también La Diligencia un segundo piso, cuyos asientos eran protegidos por barandas, se le llamaba “El Imperial” y los pasajeros que preferían dicho sitio estaban expuestos al sol y a la lluvia.

Los vagones eran similares a la diligencia, con la diferencia de que sus asientos estaban colocados en forma de escaños como los camiones de hoy.

Las carretillas tenían las mismas características de las actuales, siendo sí más pesadas y eran arrastradas por bueyes.

Ya podremos imaginarnos cómo serían de agradables y rapidos los paseos y transportes en tales vehículos que carecían de resortes y amortiguadores que nos defendieran de los baches y demás deficiencias de nuestras primitivas calles y carreteras!

En esta misma época tuvo don Alvaro Restrepo una empresa de carruajes fabricados por su hermano el experto don Eusebio.

Don Pedro Bravo poseía dos buenos coches de alquiler, fabricados en esta ciudad, los cuales los administraba don Pedro A. Echeverri, quien más tarde fue empresario en el ramo de transportes por largos años.

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

El primer coche de lujo lo importó de Francia don Pastor Restrepo, quien al ausentarse se lo vendió a un señor que se conocía con el nombre de “Juan Cochero”, quien por mucho tiempo lo tuvo de alquiler en la ciudad. Don Gonzalo Gaviria trajo también un bonito cochecito de dos puestos, sin pescante, y él mismo lo guiaba. El público le daba el nombre de “la media canasta”, por la forma de la canasta que tenía en la parte de atrás y por estar construído de mimbre.

Muy popular era en la ciudad “la berlina de Gill”, nombre que se le daba a un coche de alquiler, americano, y que era propiedad de un negro jamaicano, muy “rascapulgas”, de apellido Gill.

Antiguamente los materiales de construcción como piedra, adobes, arena etc., se movilizaban en “zurrones” de cuero llamados árguenas, las que transportaban pobres bestias semi-inválidas; por muchos años fue contratista de este servicio un tal ño Gaspar. Las maderas y “cañabravas” se transportaban en “rastras”, las que levantaban grandes nubes de polvo en los caminos y producían un ruido especial.

Luego se principiaron a construir en la ciudad carros de madera de dos ruedas, para reemplazar el sistema primitivo de transportes de materiales de construcción y de algunos otros artículos; estos eran tirados por una sola bestia.

Las calles centrales de Medellín, estaban pavimentadas con pedruscos, con exagerado declive al centro por el cual corrían los desagües de algunas casas. Cuando se comenzo a arreglar el piso con piedras más menudas y en forma ovalada y con menos declive las aceras, también se fue arreglando el piso de los caminos, y como es de suponer, se mejoró el servicio de transportes.

Los señores Luciano y Fernando Restrepo y doña Manuela Del Corral de Villa y algunas otras distinguidas personas adineradas de la ciudad, importaron coches franceses de lujo, y también otros para alquilar, entre ellos algunos americanos, que dieron buen resultado por lo livianos.

Después de una temporada en Europa, don Carlos C. Amador, trajo un pesado y lujoso coche con su correspondiente tiro de yeguas normandas y un simpático cochero de voluminosa figura llamado Joseh. Cochero, coche y yeguas eran de tamaño heróico y llamaban la atención en las calles de la Villa.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez.  Archivo Fotográfico BPP.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez. Archivo Fotográfico BPP.

Quizá por el mismo tiempo don Pedro Vásquez J., trajo un pequeño coche y un caballo de pura sangre, del cual se decía que era el mejor trotón que había pisado las calles de Medellín. Cuando la feria de ganados se verificaba en la población de Itagüi, tuvo don Pedro la mala suerte de perder su hermoso animal, pues en una ocasión que dejó solo el coche en la plaza, el caballo se desbocó con dirección a la ciudad; algunos jinetes trataron de atajarlo, pero él aceleró su marcha hasta llegar al puente de “Doña María”, se arrojó por encima de este y se mató. El coche quedó en un estado lamentable.

Algun tiempo después don Juan B. Vásquez, importó una elegante “Victoria” con unas hermosas yeguas alazanadas. El Sr. Vásquez, antes de su viaje para Guatemala, vendió el coche y las yeguas al señor José María Amador, quien lució tan completo equipo el día de su matrimonio con la distinguida dama Sofía Llano.

Don José Miguel Botero también trajo un lujoso carruaje, con tronco de yeguas, que fueron muy admiradas por su tamaño, belleza y su imponente paso.

De este tiempo en adelante se creció tanto este servicio que sería imposible detallarlo. Un grupo de caballeros de gran espíritu progresista formó una sociedad con el nombre de “Cía. Urbana de Carruajes de Medellín”. Trajeron algunos coches y compraron otros de segunda mano, los cuales pusieron en alquiler; pero si fue de utilidad para Medellín, también causó fracaso como empresa comercial, no se si por mala administración o por falta de constancia de sus dueños.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

La primera “Victoria” dotada de llantas de caucho, la trajo don Uladislao Vásquez, e hizo época, siguendo su ejemplo otros muchos.

Al que esto escribe también le tocó actuar en el ramo de vehículos de ruedas. En una ocasión, tropecé en un catálogo americano, con un aviso gráfico de unos cochecitos de dos ruedas, con llantas de caucho, iguales a los que había visto en unos campos vecinos a la ciudad de Boston , los cuales habían llamado extraordinariamente mi atención por lo livianos y fáciles de guiar, pues se tenía el placer de conducirlos, prescindiendo del enojoso cochero. Pedí uno para mi uso, y a la llegada de este, varios amigos me insinuaron que trajera algunos para la venta. Sucedido esto, el público los recibió con agrado, llegando a ser populares. Al poco tiempo se contaban muchos, especialmente por los campos vecinos a los alrededores de El Poblado, Envigado y Bello. En las tardes de veraneo se veían hermosas damas de la sociedad guiando tan simpáticos cochecitos.

De los vehículos de ruedas de aquellos tiempos no nos quedan sino los carros de tracción animal para transportar los materiales de construcción, víveres y algunos bultos de mercancías, y un reducido número de cocheros, entre ellos el muy popular “Papa”.

Automóviles. --El precursor del automovilismo en Medellín fue don Carlos C. Amador. Este progresista caballero al regreso de uno de sus viajes por Europa trajo un pequeño automóvil francés; en aquellos tiempos apenas comenzaba la industria y esta era muy deficiente. El día del estreno del vehículo fue de gran emoción en la vida pueblerina de Medellín. Cuando el señor Amador salió de su casa (el Palacio Amador como se le nombraba) y que estaba situado en la calle de Palacé, muchos curiosos quisieron ver el vehículo y a su experto choffer, el cual había sido traído expresamente con este fin. El automóvil recorrió normalmente algunas cuadras, pero al llegar frente al hoy Banco Alemán Antioqueño, “se resistió” y fueron inútiles los esfuerzos que se hicieron para hacerlo seguir. Empujado por unos granujas regresó al Palacio.

Mucho tiempo después cuando ya se iniciaba la fiebre automoviliaria, el hábil mecánico don Roberto Tisnés arregló el automóvil del señor Amador y un día de carreras en “El Frontón de Jai-a-lai” el señor Tisnés lo usó de nuevo dando dos o tres vueltas a la pista, pero nuevamente se dañó y no volvió a dar señales de vida.

El dinámico don Gonzalo Mejía en asocio de don Luciano Restrepo R., don Vicente V. Villa y los señores Echavarrías formaron sociedad y trajeron un vehículo más perfeccionado, para alquiler en la ciudad, llamado “El automóvil rojo”. Este “dio golpe” en Medellín. Poco a poco se fueron introduciendo hasta llegar al número sorprendente que tenemos en la actualidad.

Al principio el uso de tantos vehículos era únicamente de lujo y para casos especiales porque la gasolina se importaba de los Estados Unidos y cuando se escaseaba, subía su precio hasta cincuenta pesos la caja de diez galones, la que se consigue hoy a 53 centavos el galón.

Los carros de alquiler cobraban diez pesos por hora y en algunos días como los Jueves y Viernes Santos, subía hasta doce pesos la hora de servicio.

Así, la industria automoviliaria no vino a tomar verdadero desarrollo sino cuando tuvimos la gasolina nacional de los pozos de Barrancamermeja. La luz era producida antes por unas lámparas alimentadas con carburo de calcio. Después vino la mejora de linternas eléctricas, accionadas por el acumulador de los mismos automóviles.

Diciembre — 1942

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Invitación al lanzamiento del libro

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Publicidad de El Heraldo de Antioquia

El Heraldo de Antioquia. Febrero de 1930

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