Mujeres antioqueñas en la memoria de la ciudad

Paula Andrea Giraldo Restrepo. Alcaldía de Medellín, Secretaría de Cultura Ciudadana, subsecretaría de Metromujer. Medellín 2007.

Calsificación: 920.72.G516

El presente texto Mujeres antioqueñas en la memoria de la ciudad se puede considerar como un recorrido por la historia del departamento de Antioquia a través de la biografía de 13 mujeres antioqueñas, presentadas cronológicamente. Abarca diferentes periodos desde el descubrimiento y conquista hasta entrado el siglo XX.

Es interesante por que en cada capítulo hace un recuento y retoma aspectos importantes del periodo analizado, lo que sirve como referente a lo ya establecido; sirve además para nutrir la extensa bibliografía sobre la historia de Antioquia; ayuda en lo referente al estudio y análisis de la historia de las mujeres y las mujeres en la historia, específicamente del departamento y contribuye para seguir nutriendo la bibliografía relativa al desarrollo, influencia y devenir de la historia de las mujeres, que ha despertado tanto interés últimamente.

La información brindada está sustentada en una nutrida bibliografía de autores y textos referentes para cada uno de los periodos y personajes estudiados y analizados, acompañados de variedad de fotografías, lo que le da un aspecto más dinámico al texto.

Todo el grueso del libro se puede dividir en dos partes, una que serían los primeros cuatro capítulos que abordan desde el periodo del descubrimiento y conquista hasta finales del siglo XIX, abarcando población nativa, colonia, independencia y guerras civiles del referido siglo. Una segunda parte que iría del capítulo quinto al décimo ya que aborda el siglo XX, desde diferentes miradas y perspectivas de la mujer, como la mujeres trabajadores y lideres sociales, artistas y escritoras, las mujeres en la educación superior y las lideres ciudadanas y creadoras de conciencia de genero.
 
La descripción de cada uno de los capítulos es como sigue. En el capítulo primero “Las cacicas Dabeiba y Agrazaba, dos figuras de mujeres en la cultura catía”, es un recorrido por el descubrimiento y conquista del territorio americano, con buenos antecedentes a nivel nacional y regional, refiriendo que mucha información brindada se basa en cronistas. Aborda temáticas de la población femenina nativa subyugada y la población femenina peninsular. Abordando la participación de las nativas en las sublevaciones y enfrentamientos contra conquistadores “Algunas indias como Agrazaba, en compañía de la tribu catía, atacaban a los conquistadores con flechas envenenadas desde las montañas y cumbres de las sierras, hasta obligarlos a huir horrorizados.”   O como la india Gaitana de la tribu de los Yalcones de Timaná, realizando hazañas como resultado de venganzas, entre muchos otros ejemplos; para centrarse en la cacica Dabeiba de los catíos y toda la mitología que se ha tejido a su alrededor.

El segundo capítulo “María Centeno y las mujeres en la Colonia”, aborda el periodo colonial y aspectos importantes de éste como la discriminación racial, pureza de sangre y color de la piel; la minería y su influencia en el periodo; el ideal de mujer –Eva y María-; la inserción de la mujer nativa al núcleo familiar blanco; las labores de las mujeres negras, indias y mestizas en el campo, la mita, en las minas, etc; También trata a la mujer transgresora dentro de las leyes españolas y los estamentos establecidos y las dedicadas al servicio vía monasterios. Para centrarse finalmente en un personaje representativo del periodo María Centeno (1568 – 1645), quien fue una gran propietaria de minas de oro en regiones de Buritica y Remedios y de grandes latifundios en el occidente de Antioquia.

Tercer capítulo “Simona Duque y las mujeres en la Independencia”, trata los cambios administrativos, políticos y sociales de dicho periodo, con el resultado del movimiento independentista y sus protagonistas; la política y el movimiento en Antioquia; libertad de esclavos (de partos); la reconquista; la república de Antioquia y su economía, minería específicamente; la presencia “oculta” de las mujeres en el proceso independentista como colaboradoras facilitando sus hogares –casas- para reuniones clandestinas, en las plazas más como espectadoras y en la batalla como auxiliadoras y en algunos pocos casos con participación directa. Para pasar a referirse a Simona Duque (1773 – 1858), que entre otros vivió el movimiento comunero de 1781 en el oriente antioqueño, y el de independencia, siendo un referente del genero femenino en los campos de batalla.

         

 El cuarto capítulo titulado “María Martínez de Nisser y las mujeres en las guerras civiles del siglo XIX”, aborda una constante de este periodo como fueron las guerras civiles, para explicarlo la autora se remite a Álvaro Tirado. Hace un recuento de algunas guerras civiles posteriores a la independencia, sus causas y consecuencias y retoma la participación femenina en el campo de batalla. Aborda  el estereotipo de la mujer de armas tomar en el periodo como es María Martínez de Nisser (1812 – 1872), aclarando y sobrepasando el aspecto romántico de su intervención en la historia, al declarar la autora que los motivos que la llevaron a su intervención no solo fueron motivos de indole amorosas según el ideario o mitología bélica femenina, sino que hay muestras, en sus diarios, de ideas políticas propias muy definidas. Su “Diario de los sucesos de la revolución en la provincia de Antioquia en los años de 1840-1841”, es un texto de necesaria consulta para entender el periodo y la guerra, y como un antecedente además de las mujeres escritoras en el departamento.

 A partir del quinto capitulo se puede decir que aborda la influencia de las mujeres en el siglo XX: en este capítulo trata los comienzos de la naciente clase obrera, los primeros movimientos huelguísticos de mujeres, esboza una introducción al capítulo “A comienzos del siglo XX la mano de obra ocupada por la industria textil antioqueña se componía mayoritariamente de mujeres jóvenes que provenían del campo, solteras, analfabetas y pobres. Algunas desempeñaron oficios mal remunerados, defendieron ideas socialistas y comunistas, participaron en sindicatos y huelgas, o cuestionaron la discriminación y las difíciles condiciones de trabajo, pero en general rompieron con el rol tradicional de la mujer guardiana del hogar y se dedicaron a otras actividades.”  Se centra en la vida y actividad de María de los Ángeles Cano Márquez 1887 – 1967, retomando su actuar político en el departamento y el país; sus antecedentes que van desde escritora a principios de la década del veinte, de mediados del veinte a 1930 como mujer rebelde, oradora popular y líder obrera y desde mediados de la década del treinta hasta sus últimos días de un silencio total y retiro de su actividad pública. “Sin duda, María Cano desafió todos los roles asignados a las mujeres de su época; y no sólo se atrevió a participar en política sino que usaba el cabello corto, se vestía de manera inusual y aunque permaneció soltera hasta la muerte, adoptó un hijo.” 

El sexto capítulo se ocupa de las mujeres escritoras. Aclara que su presencia se hizo más fuerte a partir de  los años treinta del siglo veinte cuando pudieron acceder a la educación secundaria y universitaria. “Aunque Carrasquilla fue un apoyo importante para ésta generación de mujeres escritoras, ellas en su mayoría pertenecían a una clase social acomodada e ilustrada que tuvo acceso a la lectura y a las tertulias literarias que florecieron en Medellín en los años veinte, a las cuales asistían los más importantes poetas y escritores de la época” , también algunas fueron familiares de escritores y hombres de letras. Una de las principales característica a resaltar de la incursión femenina en las letras fue que se dio a través de la prensa local y de los diferentes concursos de escritura en prosa y verso, siempre en la mayoría de los casos con seudónimos. El eje central del capítulo es Blanca Isaza de Jaramillo, 1898 – 1967. Sobre su obra poética la autora se refiere “Su poesía recrea los valores culturales de la sociedad patriarcal de la primera mitad del siglo XX en Colombia y les permite a los lectores actuales acercarse a las mujeres de ese tiempo.”

Las mujeres en las artes plásticas, en la pintura específicamente, con Jesusita Vallejo 1904-2003 y Débora Arango 1907-2005 son el tema del séptimo capítulo. En el hace un recuento del desarrollo de las artes y de los artistas desde el siglo XVIII hasta el siglo XX; la influencia de artistas y centros culturales en el desenvolvimiento y desarrollo de las mujeres en éste campo. Las primeras artistas antioqueñas fueron alumnas de Pedro Nel Gómez, “las mujeres de la época veían el estudio de las artes como una manera de cultivar la cultura, pero nunca pensaron en convertirse artistas profesionales.”  Aborda los inicios e inconvenientes que tuvieron que sortear, sus maestros,  amigos e influencias, etc., es innegable que  estas dos damas son dignas representativas de las artes plásticas en la región.

El aspecto civil, de beneficencia y la práctica de la caridad en el texto están representadas en las figuras de Luz Castro de Gutiérrez 1908 – 1991 y Benedikta Zur Nieden 1910 – 1998, tratado en el octavo capítulo. Aborda estas prácticas y sus antecedentes en el departamento, la influencia y beneficios que estas actividades y personas de este nivel de conciencia social, representados en estas dos mujeres, dejaron y dejan en el departamento. No es nuevo el tema, pero nunca deja de ser interesante el desarrollo de estas prácticas en la historia del departamento y la ciudad, no dejar de desconocer la labor de estas personas y de quienes trabajan a su sombra. Respecto a las mujeres que se dedicaron entre otras actividades a ésta de beneficencia y caridad la autora argumenta una de las características básicas e interesantes que las llevaron a estas practicas: “la práctica de la caridad y la beneficencia les permitía a estas mujeres salir de su espacio doméstico y obtener un reconocimiento social.”

La educación superior de las mujeres en el siglo veinte es trabajado en el capítulo noveno, en el que hace un recorrido por las disposiciones, situaciones y personajes que a lo largo de la historia han tenido que ver con la consolidación de la educación básica y de la superior en la mujer. Luz Mila Acosta de Ochoa, 1926 -, es tomada como referente al respecto al ser la primera psiquiatra colombiana, a mediados de los años cincuenta del siglo XX.

 

 

Rosita Turizo de Trujillo 1929 – representa la lucha de las mujeres por la reivindicación y consolidación de sus derechos civiles. La creación de conciencia ciudadana de las mujeres por ellas mismas y por la sociedad es estudiado en el último capítulo bajo su imagen, al tratar las diferentes batallas civiles que libraron un grupo de prestantes damas de la sociedad colombiana para lograr un reconocimiento y sus logros.
 

 

Es menester recalcar algunos aspectos referentes a las mujeres en el periodo del descubrimiento y conquista, que como lo enmarca la autora es un aspecto a tener en cuenta y tratar de profundizar las fuentes existentes y localizar nuevas. Al respecto dice para el caso de la mujer nativa específicamente “la historiografía colombiana que versa sobre las sociedades indígenas se compone, en su mayor parte, de ensayos etnográficos cuyo interés se centra en el conjunto social y en mostrar en detalle las instituciones de un grupo humano particular, además, las etnografías no incluyen en sus propósitos estudiar a las mujeres y por eso en muchas apenas se esboza el papel que éstas tienen en la organización social y las ideologías. No es fácil entonces obtener información suficiente y comparativa de los distintos grupos a partir de estas fuentes y una vez más hay que acudir a los relatos de los cronistas y a algunas investigaciones sobre el tema para acercarse a las mujeres indígenas”  No solo en este periodo sino en los demás es necesario profundizar el estudio de la influencia de la mujer en el desarrollo y consolidación tanto del país como del departamento, pues como se dijo al principio existe bibliografía al respecto pero es menester profundizarla y continuar abordando este tema.

Así este texto se convierte en un buen referente para hacer un primer acercamiento a distintos periodos de la historia regional y para conocer, comprender y  tratar de profundizar esta temática en nuestra historiografía.

 

Juan de Dios López Cano

 

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