Retrato de mujer: De la Colonia a Débora Arango

Retrato de mujer: De la colonia a Débora Arango. Suramericana de seguros. Medellín. 2006.

Clasificación 709.861 S961

     Libro resultado de una exposición realizada en agosto – septiembre de 2006 en honor de Débora Arango, y dentro de la política de Suramericana de Seguros en su área cultural como difusora y propulsora en la investigación.

     La exposición y por ende el libro contiene una iconografía de gran valía para el investigador y de completa satisfacción visual y emocional al observador. Presenta imágenes de esculturas, pinturas, dibujos y fotografías en las que el centro es la figura femenina, ya en sí o alegóricamente, desde periodos prehispánicos -con algunas cerámicas representativas- hasta algunas pinturas realizadas por la artista Débora Arango, pasando por todo un proceso histórico desde la colonia, la República y Medellín como ciudad industrial. Estas imágenes tienen los referentes necesarios como son el título, autor, técnica y fecha.

     Al comienzo el libro presenta tres textos que nos hacen un recorrido por la interpretación e imaginario de la mujer, a saber: “Mujeres reales e imaginadas en la pintura colonial neogranadina”, por Aida Martínez Carreño; “La representación de una mentalidad” por María Cristina Restrepo y “La modernidad emergente Entre cuerpos imágenes y gestos femeninos/ masculinos en la ciudad” por Ángela Garcés Montoya.

     El primero de estos textos abarca algunos antecedentes de la representación femenina en el arte, para pasar a profundizar este aspecto durante el periodo colonial. Periodo en el que el ideal predominante de mujer tiene un marcado interés religioso, centrado en la virgen María: “La idea de la virgen-madre, convertida en dogma de fe, hizo de María, venerada bajo distintas advocaciones, uno de los temas primordiales en el arte colonial americano.”  Estas representaciones femeninas en el ideario religioso colonial “[…] presentan el modelo de sumisión, entrega, modestia, pureza y amor infinitos ofrecidos al mundo femenino.” 

Juana Pastor de Martínez. Por Luis García Hevia. 1849.

Juana Pastor de Martínez. Por Luis García Hevia. 1849.

     Este arte importado y enseñado a los pocos artistas criollos fue reproducido, basado en los modelos españoles con estas características, a los que tímidamente se les van sumando imágenes de algunas santas y de fundadoras de comunidades religiosas y abadesas de algunos conventos. Una de las características que brinda este texto respecto a la representación femenina en este período es cuando nos dice que de las primeras imágenes femeninas pintados en Nueva Granada fueron monjas muertas.

     Concluye esta autora de la siguiente manera: “Finalmente podemos afirmar que, si se exceptúan las imágenes de culto y los retratos de damas notables en la religión, las mujeres escasean notablemente en nuestro patrimonio pictórico colonial.” 

     El texto de María Cristina Restrepo aborda la mujer en el arte durante el siglo XIX en Antioquia, en una sociedad dominada por los hombres en todos los niveles y aspectos, con la censura y la moral sobre la mujer, exponiendo que “La imagen de la mujer en el arte decimonónico en Antioquia, corresponde a un modelo social de orden, austeridad, principios cristianos y valores familiares.” 

      Expone sobre la Influencia en comunidad y las relaciones sociales de las mujeres por medio de diferentes actividades y ceremonias religiosas en las que podían hacer vida social y ser bien vistas. Sin embargo manifiesta la existencia de ejemplos de mujeres desenvolviendose en otras áreas –comercio, educación, colonización, guerra, etc.- “de manera que contrariamente a la opinión generalizada, la mujer antioqueña decimonónica pudo abrir una fisura en los muros que querían confinarla al hogar, para despejarle el camino a sus más dinámicas compañeras del siglo XX.” 

     En el desarrollo de este texto la autora hace algunas interpretaciones y apreciaciones personales de la mujer y la sociedad a través de los dibujos sobre estas. Sin embargo comete algunos errores en la descripción que hace de una obra y la información que aparece sobre esta en el libro, cambia el nombre de Teresa por Beatriz; igual con otra Juana Pastora de Martínez le varía la fecha.

Retratos de mujeres, siglo XIX

     Así presenta una interpretación de estas imágenes del periodo, que se puede resumir en este párrafo: “Una serie de retratos femeninos de la segunda mitad del siglo diecinueve contiene las mismas características. Damas de mediana edad, vestidas de luto y pintadas sobre fondo oscuro. La figura carente de toda ornamentación, la expresión adusta, con frecuencia con un rictus de dureza o amargura en el rostro. Mujeres sin vanidad, aparentemente desprovistas de ilusión, entregadas al cumplimiento del deber, más que al disfrute de la existencia. En estos cuadros hay una cierta fatiga en la mirada, una palidez en la piel que habla de largas horas dedicadas a la oración. Un ascetismo latente rodea las imágenes de estas mujeres antioqueñas, que bien podrían compararse con las austeras damas romanas de comienzos de la república. Sin embargo, un observador atento podría notar la presencia de algunos detalles de gusto romántico, que despiertan la sospecha de una leve coquetería: puños y cuellos de encaje, camafeos y hermosos broches que se disimulan entre el corpiño firmemente encorsetado, algunos en forma de aves entrelazadas con ramas y hojas, […]”

     Descripciones que expresan bien el ideario de una época, y a las que se les pueden agregar otras apreciaciones com “[…] el retrato femenino en la Antioquia del siglo XIX tiene un indudable encanto. Estos retratos de mujeres cautivan al espectador con su dignidad, a veces con cierta dulzura […]”  “De alguna manera, la identidad de la mujer aflora en la mayoría de estos retratos femeninos. Una manera de pensar, una forma de vida, se transparentan en estas telas realizadas por artistas colombianos y extranjeros, preocupados cada cual a su manera, por el misterio oculto en lo que poetas y pintores han llamado el eterno femenino.”

     El texto de Ángela Garcés Montoya aborda la representación de la mujer en el siglo XX, periodo en el que las condiciones de transformación urbana de la ciudad influyen en los cuerpos femeninos y masculinos. Se estudia  relación de varias formas de arte como fotografía-pintura-escultura, incluso literatura para desarrollar una concepcióm de visión de mujer que emerge con el cambio pueblo-ciudad, rural-urbano.

     El texto retoma apartes del libro De-venir hombre…mujer Paso de la villa de la Candelaria a la ciudad de Medellín 1900-1940, de la misma autora editado en 2004, por la Universidad de Medellín.

Desnudo. Por Francisco Antonio Cano. 1923

     Aborda el transito de la ciudad rural a la urbana, donde en principio la mujer está en relación armónica con la naturaleza, ejemplos en Francisco Antonio Cano, y algunas imágenes y dibujos que muestran la transición del paisaje campesino al paisaje urbano, para llegar a los cuadros de Débora Arango, que ya manifiestan el influjo de la modernidad, “La artista siente la necesidad de encontrar una ´expresión ´ acorde con su época, ese momento mareado por cambios vertiginosos y velocidades permanentes. La artista se ve encerrada entre la tradición del retrato, la naturaleza idílica y sus búsquedas de una ´naturaleza del desnudo ´ una naturaleza acorde con las sensaciones modernas; por ello sus desnudos no dejaron de corroer la pacata moral de la sociedad a principios del siglo XX.” Y es esta misma modernidad, que con su avance “[…]empieza a producir nuevas figuras femeninas y masculinas en medio de una metrópoli emergente.”

     Expresa la influencia, de lo que da en llamar la “educación de los gestos”, especialmente en cuanto a la fotografía, en la nueva visión y dinámica de ciudad y por ende de sus personajes, especialmente femeninos; ya se ven y se presentan diferente, manifestandose en la transmutación de la mujer de hogar -de adentro- por la moderna -de afuera-, y en una critica de y a la moral.

Adolescencia. Por Débora Arango. s.f.

     Es así como surge la mujer pública, de afuera y ya no la de adentro; figuran incluso las otras, aquellas que deciden ocupar espacios de hombres, tanto laborales como los espacios de ocio.

     Estos textos que son, en su conjunto, el recorrido teórico del libro y el complemento al soporte visual del mismo, presentan datos importantes, facilitando la contextualización de las obras y magnificando la importancia del arte en la investigación, al igual que la comprensión de la historia y la realidad de nuestra nación y región, pues como asegura Aida Martínez Carreño: “Mediante el arte es posible, simultáneamente, copiar la realidad y mostrar los caminos de la imaginación, dar testimonio de las circunstancias físicas y dejar constancia de las mentalidades; esto lo constituye en un documento multifacético para la historia.”

 

Juan de Dios López Cano

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