Caminos, Carreteras y Vehículos

En esta entrada, la Sala Antioquia ha querido compartir uno de los escritos de Cosas viejas de la Villa de la Candelaria de Lisandro Ochoa , publicado por la Escuela Tipográfica Salesiana en Medellín en el año 1948. Igualmente, algunas fotografías de diferentes momentos en la historia del transporte en la ciudad. Estas fotografías no hacen parte de la publicación, pero complementan el artículo.

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Vehículos de ruedas.—La primera empresa de transportes que se conoció en Medellín fue la de don Modesto Molina. Estaba formada de un carro pesado llamado “La Diligencia”, y tres vagones que con la anterior eran empleados para el servicio de pasajeros; tenía además varias carretillas para carga. La Diligencia la arrastraban cuatro mulas, las cuales se reponían cada dos leguas; estaba montada sobre cuatro gruesas ruedas de madera guarnecidas con hierro de una por tres y media pulgadas; forrada por dentro y por fuera de vaqueta sin pintar y en lugar de resortes tenía unas correas dobles que le daban un movimiento de “columpio”. Los equipajes se llevaban en la parte de atras en un espacio en forma de maleta. Tenía también La Diligencia un segundo piso, cuyos asientos eran protegidos por barandas, se le llamaba “El Imperial” y los pasajeros que preferían dicho sitio estaban expuestos al sol y a la lluvia.

Los vagones eran similares a la diligencia, con la diferencia de que sus asientos estaban colocados en forma de escaños como los camiones de hoy.

Las carretillas tenían las mismas características de las actuales, siendo sí más pesadas y eran arrastradas por bueyes.

Ya podremos imaginarnos cómo serían de agradables y rapidos los paseos y transportes en tales vehículos que carecían de resortes y amortiguadores que nos defendieran de los baches y demás deficiencias de nuestras primitivas calles y carreteras!

En esta misma época tuvo don Alvaro Restrepo una empresa de carruajes fabricados por su hermano el experto don Eusebio.

Don Pedro Bravo poseía dos buenos coches de alquiler, fabricados en esta ciudad, los cuales los administraba don Pedro A. Echeverri, quien más tarde fue empresario en el ramo de transportes por largos años.

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

El primer coche de lujo lo importó de Francia don Pastor Restrepo, quien al ausentarse se lo vendió a un señor que se conocía con el nombre de “Juan Cochero”, quien por mucho tiempo lo tuvo de alquiler en la ciudad. Don Gonzalo Gaviria trajo también un bonito cochecito de dos puestos, sin pescante, y él mismo lo guiaba. El público le daba el nombre de “la media canasta”, por la forma de la canasta que tenía en la parte de atrás y por estar construído de mimbre.

Muy popular era en la ciudad “la berlina de Gill”, nombre que se le daba a un coche de alquiler, americano, y que era propiedad de un negro jamaicano, muy “rascapulgas”, de apellido Gill.

Antiguamente los materiales de construcción como piedra, adobes, arena etc., se movilizaban en “zurrones” de cuero llamados árguenas, las que transportaban pobres bestias semi-inválidas; por muchos años fue contratista de este servicio un tal ño Gaspar. Las maderas y “cañabravas” se transportaban en “rastras”, las que levantaban grandes nubes de polvo en los caminos y producían un ruido especial.

Luego se principiaron a construir en la ciudad carros de madera de dos ruedas, para reemplazar el sistema primitivo de transportes de materiales de construcción y de algunos otros artículos; estos eran tirados por una sola bestia.

Las calles centrales de Medellín, estaban pavimentadas con pedruscos, con exagerado declive al centro por el cual corrían los desagües de algunas casas. Cuando se comenzo a arreglar el piso con piedras más menudas y en forma ovalada y con menos declive las aceras, también se fue arreglando el piso de los caminos, y como es de suponer, se mejoró el servicio de transportes.

Los señores Luciano y Fernando Restrepo y doña Manuela Del Corral de Villa y algunas otras distinguidas personas adineradas de la ciudad, importaron coches franceses de lujo, y también otros para alquilar, entre ellos algunos americanos, que dieron buen resultado por lo livianos.

Después de una temporada en Europa, don Carlos C. Amador, trajo un pesado y lujoso coche con su correspondiente tiro de yeguas normandas y un simpático cochero de voluminosa figura llamado Joseh. Cochero, coche y yeguas eran de tamaño heróico y llamaban la atención en las calles de la Villa.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez.  Archivo Fotográfico BPP.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez. Archivo Fotográfico BPP.

Quizá por el mismo tiempo don Pedro Vásquez J., trajo un pequeño coche y un caballo de pura sangre, del cual se decía que era el mejor trotón que había pisado las calles de Medellín. Cuando la feria de ganados se verificaba en la población de Itagüi, tuvo don Pedro la mala suerte de perder su hermoso animal, pues en una ocasión que dejó solo el coche en la plaza, el caballo se desbocó con dirección a la ciudad; algunos jinetes trataron de atajarlo, pero él aceleró su marcha hasta llegar al puente de “Doña María”, se arrojó por encima de este y se mató. El coche quedó en un estado lamentable.

Algun tiempo después don Juan B. Vásquez, importó una elegante “Victoria” con unas hermosas yeguas alazanadas. El Sr. Vásquez, antes de su viaje para Guatemala, vendió el coche y las yeguas al señor José María Amador, quien lució tan completo equipo el día de su matrimonio con la distinguida dama Sofía Llano.

Don José Miguel Botero también trajo un lujoso carruaje, con tronco de yeguas, que fueron muy admiradas por su tamaño, belleza y su imponente paso.

De este tiempo en adelante se creció tanto este servicio que sería imposible detallarlo. Un grupo de caballeros de gran espíritu progresista formó una sociedad con el nombre de “Cía. Urbana de Carruajes de Medellín”. Trajeron algunos coches y compraron otros de segunda mano, los cuales pusieron en alquiler; pero si fue de utilidad para Medellín, también causó fracaso como empresa comercial, no se si por mala administración o por falta de constancia de sus dueños.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

La primera “Victoria” dotada de llantas de caucho, la trajo don Uladislao Vásquez, e hizo época, siguendo su ejemplo otros muchos.

Al que esto escribe también le tocó actuar en el ramo de vehículos de ruedas. En una ocasión, tropecé en un catálogo americano, con un aviso gráfico de unos cochecitos de dos ruedas, con llantas de caucho, iguales a los que había visto en unos campos vecinos a la ciudad de Boston , los cuales habían llamado extraordinariamente mi atención por lo livianos y fáciles de guiar, pues se tenía el placer de conducirlos, prescindiendo del enojoso cochero. Pedí uno para mi uso, y a la llegada de este, varios amigos me insinuaron que trajera algunos para la venta. Sucedido esto, el público los recibió con agrado, llegando a ser populares. Al poco tiempo se contaban muchos, especialmente por los campos vecinos a los alrededores de El Poblado, Envigado y Bello. En las tardes de veraneo se veían hermosas damas de la sociedad guiando tan simpáticos cochecitos.

De los vehículos de ruedas de aquellos tiempos no nos quedan sino los carros de tracción animal para transportar los materiales de construcción, víveres y algunos bultos de mercancías, y un reducido número de cocheros, entre ellos el muy popular “Papa”.

Automóviles. –-El precursor del automovilismo en Medellín fue don Carlos C. Amador. Este progresista caballero al regreso de uno de sus viajes por Europa trajo un pequeño automóvil francés; en aquellos tiempos apenas comenzaba la industria y esta era muy deficiente. El día del estreno del vehículo fue de gran emoción en la vida pueblerina de Medellín. Cuando el señor Amador salió de su casa (el Palacio Amador como se le nombraba) y que estaba situado en la calle de Palacé, muchos curiosos quisieron ver el vehículo y a su experto choffer, el cual había sido traído expresamente con este fin. El automóvil recorrió normalmente algunas cuadras, pero al llegar frente al hoy Banco Alemán Antioqueño, “se resistió” y fueron inútiles los esfuerzos que se hicieron para hacerlo seguir. Empujado por unos granujas regresó al Palacio.

Mucho tiempo después cuando ya se iniciaba la fiebre automoviliaria, el hábil mecánico don Roberto Tisnés arregló el automóvil del señor Amador y un día de carreras en “El Frontón de Jai-a-lai” el señor Tisnés lo usó de nuevo dando dos o tres vueltas a la pista, pero nuevamente se dañó y no volvió a dar señales de vida.

El dinámico don Gonzalo Mejía en asocio de don Luciano Restrepo R., don Vicente V. Villa y los señores Echavarrías formaron sociedad y trajeron un vehículo más perfeccionado, para alquiler en la ciudad, llamado “El automóvil rojo”. Este “dio golpe” en Medellín. Poco a poco se fueron introduciendo hasta llegar al número sorprendente que tenemos en la actualidad.

Al principio el uso de tantos vehículos era únicamente de lujo y para casos especiales porque la gasolina se importaba de los Estados Unidos y cuando se escaseaba, subía su precio hasta cincuenta pesos la caja de diez galones, la que se consigue hoy a 53 centavos el galón.

Los carros de alquiler cobraban diez pesos por hora y en algunos días como los Jueves y Viernes Santos, subía hasta doce pesos la hora de servicio.

Así, la industria automoviliaria no vino a tomar verdadero desarrollo sino cuando tuvimos la gasolina nacional de los pozos de Barrancamermeja. La luz era producida antes por unas lámparas alimentadas con carburo de calcio. Después vino la mejora de linternas eléctricas, accionadas por el acumulador de los mismos automóviles.

Diciembre — 1942

3 comentarios »

  1. Roberto Pérez Moreno said

    El autor del libro Cosas viejas de la vill de la Candelaría no se llama Leandro, sino Lisandro Ochoa.

    • CriSilva said

      Muchas gracias por la observación.

  2. Eustaquio Orozco fue uno de los primeros en construir carreteras en Antioquia. Venía del país vasco. Y d e esa rama es mi familia. Sería genial conocer esa familia desconocida. Un abrazo desde Ibagué.

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