Nuevas adquisiciones

Betsabe Espinal La Natural. Itinerario de una lucha. Bello, Colombia, 1929.
Investigación y compilación
Yaneth del Pilar Martínez Muñoz
Carlos Enrique Uribe Restrepo
Fondo Editorial Quitasol , 2013
 

“Una joven de escasos 23 años, Betsabé Espinal, y sus compañeras obreras sacudieron a la sociedad colombiana en febrero de 1920, al iniciar la primera huelga de mujeres reclamando una jornada laboral justa, un salario digno, libertad para calzarse y despido de los capataces acosadores sexuales. La prensa local y nacional realizó un gran despliegue informativo que sacó a la luz pública la situación, lo que llevó a despertar lazos de solidaridad de la comunidad en general con este grupo de muchachas de espíritu firme y corazón guerrero, que se atrevieron a desafiar todo un sistema, en una época en la que era totalmente impensable que esto sucediera. Las obreras lograron alcanzar la victoria en todos los objetivos propuestos en ese momento. Esta primera huelga generó un cambio de conciencia colectiva al hacer visible la posibilidad de reclamar los derechos de los obreros.”

Tomado de la contracubierta del libro.

Saberes

Saberes, sujetos y métodos de enseñanza: reflexiones sobre la apropiación de la Escuela Nueva en Colombia.
Javier Sáenz Obregón
Rafael Ríos Beltrán
Universidad Nacional de Colombia, 2012.
 

Este es un trabajo pionero en el abordaje de la relación entre pedagogía, ciencias y saberes durante la primera mitad del siglo xx en Colombia, en el escenario de la apropiación de la Escuela Nueva, un acontecimiento cultural y pedagógico complejo. Debate, entre otras dimensiones de la práctica pedagógica, el gobierno y la formación de sujetos, los saberes, la pedagogía, la didáctica, los métodos de enseñanza y el concepto de apropiación. Sus capítulos privilegian el examen de fuentes historiográficas poco exploradas en el país, como tratados pedagógicos, psicológicos y médicos de la época encontrados en las bibliotecas de escuelas normales y facultades de educación, textos escolares y tesis de grado de los maestros. Todo ello permite develar las reflexiones de los maestros sobre sus prácticas, así como los usos tácticos que ellos hacían de discursos internacionales, de propuestas de intelectuales y pedagogos colombianos, y de las políticas departamentales y nacionales. El análisis de los trabajos de grado hizo posible que los investigadores se acercaran a la comprensión de la posición de sujeto de los maestros en el campo de fuerzas que buscaban configurarlos, y de las fintas y fugas que desplegaron para lograr cierta autonomía, eso es, para configurarse como intelectuales de la pedagogía.

Tomado de la contracubierta del libro.

cachivaches

Cachivaches: poemas ilustrados
Ricardo de Jesús Botero. Ilustraciones Mano Maestra Guzmán
Tecnológico de Antioquia, 2012
 

Escribir un comentario o reseña para un libro de poemas es como tirar una botella al mar proceloso del azar.

¿Habrá alguien que reciba con alegría el mensaje?

Que los dioses benignos sonrían y bendigan a estas estrofas. Y buena mar.

El joven ilustrador Raúl asiste con su trabajo los poemas de Ricardo e imbuye al observador en un mundo colorido, imaginario, con la línea propia de un artista en proyección. Fruto de su lectura, vinieron al mundo, a través de su psique y vena artística, los trabajos gráficos que acompañan a las rimas.

Solo queda decir: “Que juzgue el lector”.

Tomado de la contracubierta del libro.

Botero

Botero: 80 años
Santiago Londoño Vélez
Museo de Antioquia , 2012
 

Con esta publicación el Museo de Antioquia conmemora los 80 años de nacimiento del maestro Fernando Botero, reconocido por donar parte de sus colecciones al Museo, la ciudad y el país. Esta cronología da cuenta tanto de su trayectoria profesional como de los acontecimientos de vida que han marcado su producción. Ofrecemos, además, material gráfico relevante, que ilustra mucha de sus obras, así como momentos trascendentales de su vida artística. Esperamos que este libro se convierta para el lector en un material de consulta y de deleite, en un motivo para conocer y disfrutar en detalle la biografía del artista vivo más importante del mundo artístico internacional.

Tomado de la contracubierta del libro.

 
                                                                                                                                                                           Posteado por: Cristina Silva Rodriguez
 

Dejar un comentario

La novela semanal

SAM_4036

Luis Enrique Osorio, escritor bogotano, era un convencido del arte nacional y por eso se pensó un espacio en el que lograra incentivarlo, promoverlo y transmitirlo por medio de la creación literaria de novelas cortas. Así nace La Novela Semanal a principios de 1923, contando con una serie de colaboradores de buena pluma que permitieron la publicación de la revista semana tras semana, por dos años seguidos. El director acusa a la oposición intelectual y a la falta de apoyo institucional como los culpables de la suspensión de la revista. Sin embargo, es al parecer la falta de dinero la que directamente lo obliga a terminar con la publicación. Circunstancia que tiene mucho que ver con el clima hostil al que él se refiere en su nota de despedida, esgrimiendo que en una ciudad como Bogotá, llena de prejuicios, nadie puede sostener una revista como La Novela Semanal. Años después (1928) el director retomará su labor, tras haber llegado de Europa con nuevas ideas y se instala en una ciudad al parecer más amena (Barranquilla) en la tarea de construir colectivamente un arte nacional. Sin embargo, los ánimos le duran aproximadamente dos años más.

Algunas portadas de La novela semanal

Algunas portadas de La novela semanal

Acerca de las circunstancias que no permitieron continuar con la publicación de La Novela Semanal, poco se sabe, pues hay muy pocos números conservados en las Bibliotecas de Antioquia, incluso en el país. Sin embargo, en la Sala Antioquia de la Biblioteca Pública Piloto se cuenta con aproximadamente cien números, que están bastante completos y bien cuidados. En ellos se pueden observar las novelas cortas publicadas en la época, la publicidad, notas de opinión, poesía, algunas ilustraciones, entre otras cosas. Con esta revista se resalta pues la labor del escritor colombiano en los años veinte del siglo pasado. Así mismo, se puede entrever el contexto social de la época, por ejemplo, la perspectiva de las mujeres escritoras que lograban publicar en esta revista. La ausencia de la labor creativa femenina era notoria, y ella se acentuaba debido a las costumbres conservadoras que una ciudad colonial como Bogotá presentaba. Esto se hace evidente en una de las mujeres que publican en la revista, quien para evitar ser identificada, se cubre el rostro con una máscara, sintiéndose avergonzada por salirse del rol que le pertenecía. Así pues, espero que tengan la curiosidad de visitar la sala y descubrir en ella aún más sobre literatura colombiana de la mano de La Novela Semanal.

SAM_4031

Por: Cristina Gil Medina

Dejar un comentario

¿Sabes qué es la escripofilia?

Título de propiedad de una acción del Banco Popular de Medellín. 1899

Título de propiedad de una acción del Banco Popular de Medellín. 1899

La escripofilia es la afición por  coleccionar antiguas acciones y bonos. Esta afición surge a partir de la década del 70. Lo que más atrae a los coleccionistas es el significado histórico de los documentos, la belleza de sus impresiones y la ornamentación.

Título de propiedad de una acción de la Ferrería de Amagá. 1866

Título de propiedad de una acción de la Ferrería de Amagá. 1866

En estos títulos antiguos se ve reflejada la historia financiera de un país, de sus empresas y compañías, el surgimiento de nuevos negocios y el auge de la industrialización.

Bono por $100 del Ferrocarril de Antioquia. 1876

Bono por $100 del Ferrocarril de Antioquia. 1876

El valor de estos documentos no es financiero, ya no legitiman a su poseedor como dueño de nada, es su carga histórica la que los hace valiosos.

Título de Acciones de la Compañía Antioqueña de Tejidos. 1921

Título de Acciones de la Compañía Antioqueña de Tejidos. 1921

de antiguas acciode antiguas acciones y bonones y bono

En la Sala Antioquia se conservan algunos de estos documentos. No tenemos una gran colección pero esperamos que crezca con el tiempo. Para saber más sobre la escripofilia pueden visitar el blog que dejamos en este enlace  http://escripofilia.wordpress.com/

Título Nominal del Banco de Jericó. 1914

Título Nominal del Banco de Jericó. 1914

Comments (1)

Guía práctico de veterinaria

 Guía práctico de veterinaria. El talismán de los hacendados y mayordomos.

Guía práctico de veterinaria

Guía práctico de veterinaria

En esta obra escrita por José Yosse V. en 1900, pretende el autor desterrar las costumbres basadas en curanderos y charlatanes y cambiarlas por tratamientos más científicos “único medio para evitarse una ruina segura y salvar sus bienes semovientes…” Publicada en Medellín, Imprenta de Pineda Hermanos.

Prólogo

NUNCA podrá mirarse, sin sentir dolor profundo, el lamentable estado de atraso en que se encuentra la VETERINARIA, ciencia la más importante y en cuyo progreso deben poner interés  todos los pueblos por estar estrechamente ligada á la agricultura y al comercio, fuentes fecundas de riqueza y abundancia. Parece que ninguna de las ciencias en que se ha ejercitado el entendimiento humano haya sido vista con más indiferencia y abandono. Y á la verdad, ¡cuán distante se halla de las demás ciencias que uniformemente han progresado en los últimos tiempos!

Esto es altamente desconsolador tratándose de una ciencia que debe estar al alcance de todo el mundo, tánto por su utilidad como porque en ella están vinculadas las industrias que constituyen la riqueza y el porvenir de estos países. Basta recorrer á la ligera la mayor parte de las poblaciones de Colombia, para ver á cada paso, que casi todos los hacendados son víctimas de la ignorancia de algunos hombres de mala fe que se dan el título de curanderos y que tratan las enfermedades, cualesquiera que éstas sean, sin tener en cuenta las causas que las produjeron y el desarrollo que han alcanzado, con sangrías y más sangrías, ó con una lluvia de purgantes, cuya terapéutica se compone de manteca, aguardiente, jabón y limón, y cuyos resultados son siempre negativos para el fin que se proponen.

Para ellos todo es peste ó Epizootia, sea cual fuere la enfermedad que se les presente, y jamás pueden explicar el por qué; suponen que un animal tiene tál ó cuál enfermedad, en lugar de tál ó cuál otra, y no saben por qué emplean un remedio en vez de otro, guiados siempre por la vieja rutina de los compadres de la misma escuela, cuyas recetas son generalmente las siguientes:

1° En caso de cólicos, poner al animal á una carrera violenta, y en seguida frotarle el vientre con un palo;

2° En caso de despaletamiento, colgar el animal de las manos a un árbol ú obligarlo á nadar en un río;

3° En caso de insolación por trabajos excesivos durante los grandes calores, una sangría en las narices, por medio de un palo punzante, ó media botella de aguardiente en las orejas;

4° En caso de retención de la orina, suministrarle media botella de agua, agregándole una pata de grillo;

5° En caso de gusanera en el ganado, rezar una oración sólo conocida por el farsante.

Es tiempo yá de que los señores hacendados fijen sus miradas en un asunto de tanta trascendencia é importancia como éste, abandonando preceptos oscuros y prácticas enteramente inaceptables en los tiempos que atravesamos. Es tiempo, también, de que fijen su atención en las verdaderas enfermedades que arruinan y matan sus ganados á cada cambio de estación, procurando conocer el origen ó la causa de éstas, sus síntomas, su gravedad, ó sus complicaciones posibles, y los remedios ó preservativos que claramente indica el presente tratado de VETERINARIA.

Este es el único medio para evitarse una ruina segura y salvar sus bienes semovientes que son los que generalmente constituyen el capital del hacendado.

J. YOSSE V.

Medellín, Enero, 1900.

josé Yosse V. Autor de la obra.

José Yosse V. Autor de la obra.

Dejar un comentario

Recomendados

Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia 1920 – 1970

Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia : 1920-1970. Federico García Barrientos

Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia : 1920-1970. Federico García Barrientos

Reseña: El presente texto tiene como objeto mostrar algunos derroteros teóricos y conceptuales que permitan profundizar en lo que se ha llamado: Apuntes para una historia de la publicidad en Antioquia. En propiedad, no es historia “total” de la publicidad antioqueña. Si fuésemos a. ser más estrictos, debiera llamarse: Apuntes para una historia de las comunicaciones económicas en Antioquia.

No es una historia con mayúsculas; ello requiere de un trabajo mucho más amplio y de mayor envergadura que el presente texto, dada la complejidad del tema y la casi nada existencia de estudios e investigaciones que sean afines a lo que solemos llamar publicidad. Así por ejemplo: una historia de los mercados colombianos, una historia empresarial de los medios de comunicación, una historia del consumo y el lujo en Colombia, una historia material de la cultura, asociada a la economía, entre otros muchos temas por tratar. Algunos aspectos de lo mencionado están dispersos y fragmentados en trabajos que apuntan en otras direcciones. En propiedad no hay un corpus teórico e histórico en torno a la publicidad colombiana. Si el texto tiene algunas pretensiones, que las tiene, es abrir el debate entre los investigadores, de la historia, la económica, las comunicaciones, los diseños, la publicidad, la antropología, etc.

Progresar y civilizar: imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920

Progresar y civilizar : imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920. Juan Camilo Escobar Villegas

Progresar y civilizar: imaginarios de identidad y élites intelectuales de Antioquia en Euroamérica, 1830-1920. Juan Camilo Escobar Villegas

Reseña: El profesor Juan Camilo Escobar le dedicó un estudio a las élites intelectuales y artísticas de una ciudad de Colombia, Medellín, de 1830 a 1920, un largo siglo que reune a varias generaciones de hombres de letras, médicos, políticos y artistas.

El autor propone  en Progresar y civilizar un enfoque desde lo cultural en el sentido más amplio del término, al explorar un espacio “en el cual las prácticas, las ideológias y los imaginarios crearon un conjunto de correlaciones”.

El telón de fondo de la violencia, los conflictos y las guerras civiles que han agitado frecuentemente a Colombia está presente, aunque las estrechas relaciones que mantienen todas estas élites tienden a hacérnoslo olvidar.

Esta investigación revela a un historiador conocedor de sus fuentes, productor de ideas y abierto a los horizontes europeos y latinoamericanos, tanto como un excelente trabajo sobre el pasado colombiano.

Dejar un comentario

Caminos, Carreteras y Vehículos

En esta entrada, la Sala Antioquia ha querido compartir uno de los escritos de Cosas viejas de la Villa de la Candelaria de Lisandro Ochoa , publicado por la Escuela Tipográfica Salesiana en Medellín en el año 1948. Igualmente, algunas fotografías de diferentes momentos en la historia del transporte en la ciudad. Estas fotografías no hacen parte de la publicación, pero complementan el artículo.

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Sector La Alhambra. Benjamín de la Calle. 1905. Archivo Fotográfico BPP

Vehículos de ruedas.—La primera empresa de transportes que se conoció en Medellín fue la de don Modesto Molina. Estaba formada de un carro pesado llamado “La Diligencia”, y tres vagones que con la anterior eran empleados para el servicio de pasajeros; tenía además varias carretillas para carga. La Diligencia la arrastraban cuatro mulas, las cuales se reponían cada dos leguas; estaba montada sobre cuatro gruesas ruedas de madera guarnecidas con hierro de una por tres y media pulgadas; forrada por dentro y por fuera de vaqueta sin pintar y en lugar de resortes tenía unas correas dobles que le daban un movimiento de “columpio”. Los equipajes se llevaban en la parte de atras en un espacio en forma de maleta. Tenía también La Diligencia un segundo piso, cuyos asientos eran protegidos por barandas, se le llamaba “El Imperial” y los pasajeros que preferían dicho sitio estaban expuestos al sol y a la lluvia.

Los vagones eran similares a la diligencia, con la diferencia de que sus asientos estaban colocados en forma de escaños como los camiones de hoy.

Las carretillas tenían las mismas características de las actuales, siendo sí más pesadas y eran arrastradas por bueyes.

Ya podremos imaginarnos cómo serían de agradables y rapidos los paseos y transportes en tales vehículos que carecían de resortes y amortiguadores que nos defendieran de los baches y demás deficiencias de nuestras primitivas calles y carreteras!

En esta misma época tuvo don Alvaro Restrepo una empresa de carruajes fabricados por su hermano el experto don Eusebio.

Don Pedro Bravo poseía dos buenos coches de alquiler, fabricados en esta ciudad, los cuales los administraba don Pedro A. Echeverri, quien más tarde fue empresario en el ramo de transportes por largos años.

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

Primer coche fúnebre. Melitón Rodríguez. 1908. Archivo Fotográfico BPP

El primer coche de lujo lo importó de Francia don Pastor Restrepo, quien al ausentarse se lo vendió a un señor que se conocía con el nombre de “Juan Cochero”, quien por mucho tiempo lo tuvo de alquiler en la ciudad. Don Gonzalo Gaviria trajo también un bonito cochecito de dos puestos, sin pescante, y él mismo lo guiaba. El público le daba el nombre de “la media canasta”, por la forma de la canasta que tenía en la parte de atrás y por estar construído de mimbre.

Muy popular era en la ciudad “la berlina de Gill”, nombre que se le daba a un coche de alquiler, americano, y que era propiedad de un negro jamaicano, muy “rascapulgas”, de apellido Gill.

Antiguamente los materiales de construcción como piedra, adobes, arena etc., se movilizaban en “zurrones” de cuero llamados árguenas, las que transportaban pobres bestias semi-inválidas; por muchos años fue contratista de este servicio un tal ño Gaspar. Las maderas y “cañabravas” se transportaban en “rastras”, las que levantaban grandes nubes de polvo en los caminos y producían un ruido especial.

Luego se principiaron a construir en la ciudad carros de madera de dos ruedas, para reemplazar el sistema primitivo de transportes de materiales de construcción y de algunos otros artículos; estos eran tirados por una sola bestia.

Las calles centrales de Medellín, estaban pavimentadas con pedruscos, con exagerado declive al centro por el cual corrían los desagües de algunas casas. Cuando se comenzo a arreglar el piso con piedras más menudas y en forma ovalada y con menos declive las aceras, también se fue arreglando el piso de los caminos, y como es de suponer, se mejoró el servicio de transportes.

Los señores Luciano y Fernando Restrepo y doña Manuela Del Corral de Villa y algunas otras distinguidas personas adineradas de la ciudad, importaron coches franceses de lujo, y también otros para alquilar, entre ellos algunos americanos, que dieron buen resultado por lo livianos.

Después de una temporada en Europa, don Carlos C. Amador, trajo un pesado y lujoso coche con su correspondiente tiro de yeguas normandas y un simpático cochero de voluminosa figura llamado Joseh. Cochero, coche y yeguas eran de tamaño heróico y llamaban la atención en las calles de la Villa.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez.  Archivo Fotográfico BPP.

Palacé 1926. Melitón Rodríguez. Archivo Fotográfico BPP.

Quizá por el mismo tiempo don Pedro Vásquez J., trajo un pequeño coche y un caballo de pura sangre, del cual se decía que era el mejor trotón que había pisado las calles de Medellín. Cuando la feria de ganados se verificaba en la población de Itagüi, tuvo don Pedro la mala suerte de perder su hermoso animal, pues en una ocasión que dejó solo el coche en la plaza, el caballo se desbocó con dirección a la ciudad; algunos jinetes trataron de atajarlo, pero él aceleró su marcha hasta llegar al puente de “Doña María”, se arrojó por encima de este y se mató. El coche quedó en un estado lamentable.

Algun tiempo después don Juan B. Vásquez, importó una elegante “Victoria” con unas hermosas yeguas alazanadas. El Sr. Vásquez, antes de su viaje para Guatemala, vendió el coche y las yeguas al señor José María Amador, quien lució tan completo equipo el día de su matrimonio con la distinguida dama Sofía Llano.

Don José Miguel Botero también trajo un lujoso carruaje, con tronco de yeguas, que fueron muy admiradas por su tamaño, belleza y su imponente paso.

De este tiempo en adelante se creció tanto este servicio que sería imposible detallarlo. Un grupo de caballeros de gran espíritu progresista formó una sociedad con el nombre de “Cía. Urbana de Carruajes de Medellín”. Trajeron algunos coches y compraron otros de segunda mano, los cuales pusieron en alquiler; pero si fue de utilidad para Medellín, también causó fracaso como empresa comercial, no se si por mala administración o por falta de constancia de sus dueños.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

Tranvía a La América. Estación del ferrocarril Medellín. Benjamín de la Calle 1923. Archivo Fotográfico BPP.

La primera “Victoria” dotada de llantas de caucho, la trajo don Uladislao Vásquez, e hizo época, siguendo su ejemplo otros muchos.

Al que esto escribe también le tocó actuar en el ramo de vehículos de ruedas. En una ocasión, tropecé en un catálogo americano, con un aviso gráfico de unos cochecitos de dos ruedas, con llantas de caucho, iguales a los que había visto en unos campos vecinos a la ciudad de Boston , los cuales habían llamado extraordinariamente mi atención por lo livianos y fáciles de guiar, pues se tenía el placer de conducirlos, prescindiendo del enojoso cochero. Pedí uno para mi uso, y a la llegada de este, varios amigos me insinuaron que trajera algunos para la venta. Sucedido esto, el público los recibió con agrado, llegando a ser populares. Al poco tiempo se contaban muchos, especialmente por los campos vecinos a los alrededores de El Poblado, Envigado y Bello. En las tardes de veraneo se veían hermosas damas de la sociedad guiando tan simpáticos cochecitos.

De los vehículos de ruedas de aquellos tiempos no nos quedan sino los carros de tracción animal para transportar los materiales de construcción, víveres y algunos bultos de mercancías, y un reducido número de cocheros, entre ellos el muy popular “Papa”.

Automóviles. –-El precursor del automovilismo en Medellín fue don Carlos C. Amador. Este progresista caballero al regreso de uno de sus viajes por Europa trajo un pequeño automóvil francés; en aquellos tiempos apenas comenzaba la industria y esta era muy deficiente. El día del estreno del vehículo fue de gran emoción en la vida pueblerina de Medellín. Cuando el señor Amador salió de su casa (el Palacio Amador como se le nombraba) y que estaba situado en la calle de Palacé, muchos curiosos quisieron ver el vehículo y a su experto choffer, el cual había sido traído expresamente con este fin. El automóvil recorrió normalmente algunas cuadras, pero al llegar frente al hoy Banco Alemán Antioqueño, “se resistió” y fueron inútiles los esfuerzos que se hicieron para hacerlo seguir. Empujado por unos granujas regresó al Palacio.

Mucho tiempo después cuando ya se iniciaba la fiebre automoviliaria, el hábil mecánico don Roberto Tisnés arregló el automóvil del señor Amador y un día de carreras en “El Frontón de Jai-a-lai” el señor Tisnés lo usó de nuevo dando dos o tres vueltas a la pista, pero nuevamente se dañó y no volvió a dar señales de vida.

El dinámico don Gonzalo Mejía en asocio de don Luciano Restrepo R., don Vicente V. Villa y los señores Echavarrías formaron sociedad y trajeron un vehículo más perfeccionado, para alquiler en la ciudad, llamado “El automóvil rojo”. Este “dio golpe” en Medellín. Poco a poco se fueron introduciendo hasta llegar al número sorprendente que tenemos en la actualidad.

Al principio el uso de tantos vehículos era únicamente de lujo y para casos especiales porque la gasolina se importaba de los Estados Unidos y cuando se escaseaba, subía su precio hasta cincuenta pesos la caja de diez galones, la que se consigue hoy a 53 centavos el galón.

Los carros de alquiler cobraban diez pesos por hora y en algunos días como los Jueves y Viernes Santos, subía hasta doce pesos la hora de servicio.

Así, la industria automoviliaria no vino a tomar verdadero desarrollo sino cuando tuvimos la gasolina nacional de los pozos de Barrancamermeja. La luz era producida antes por unas lámparas alimentadas con carburo de calcio. Después vino la mejora de linternas eléctricas, accionadas por el acumulador de los mismos automóviles.

Diciembre — 1942

Comments (3)

Invitación al lanzamiento del libro

invitacion

Dejar un comentario

« Newer Posts · Older Posts »